TMori

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Desde Xibanya con amor

In Desde China con amor on 26 de septiembre de 2010 at 10:14

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Finalmente, tanto Javi como el que suscribe, cogimos el avión de vuelta a España (Xibanya en chino), no sin antes hacernos una foto de los dos en la bicicarrito con Dandan de fondo (para cumplir con las peticiones). A las 21:40 nos dejaba el taxi en la terminal 3 y hasta las 23:00 no conseguimos los billetes, todo el rato esperando en la cola. Nuestro proyecto de tomar unas cuantas pillo pinda antes de coger el avión se fue al traste, ya que a esa hora habían cerrado todos los bares del aeropuerto. Las medidas de seguridad y cacheo habituales en las aduanas, lo que nos permitió admirar los uniformes de seguridad de la aduaneras pekinesas (un uniforme paramilitar negro con SECURITY en la espalda, pena de no haber podido hacer foto), pasar por el duty free de rigor (a esas horas sólo uno abierto lleno de alemanes comprando alcohol y bombones) e ingresar en nuestro vuelo para descubrir que nos tocaba en asientos centrales. Javi tuvo la deferencia de ceder el asiento de pasillo al cojo y durante todo el viaje fue encastrado entre dos, un monitor y los bamboleos del tipo de delante  (es lo que tiene la clase económica). Cena (ver foto abajo) a las 01:00, hora China, y desayuno, con algo parecido a lo que habíamos cenado, a las 05:00 hora española. Algo más de 12:30 horas de vuelo. Finalmente desembarcamos a las 07:00 en la T1 de Barajas. Taxi compartido y despedida somnolienta de Javi.

El taxi me dejó en la nueva casa de Belenzu, a la que tuve que despertar para que me abriese e hiciese las diversas gestiones de bajar el ascensor. Resulta que los del primero, segundo y mitad del tercero no pagaron su instalación (nosotros vivimos en el cuarto) y éste sube si le metes la llave o si cuando estás dentro llaman desde arriba. No tenía nada de sueño, aunque Belén sí, pero comencé a sacar cosas de la maleta, entre ellas una magnífica tetera que conseguí en el mercado de Panjiayuan… y hemos estado revisando los carteles que he traído, a lo que Belenzu ha dicho, «¡¡¡En mi casa no se cuelgan posters de genocidas!!!». Me pregunta por mi estancia en tierras lejanas y la empiezo a contar, me paraba y decía «eso ya lo he leído en el blog», seguía y volvía a pararme «ye eso también», finalmente no sabía que contar. Como mi pierna seguía mal decidimos venir a Salamanca (ya que yo estoy inscrito en el Sacyl).

Agotador viaje de dos horas y media en tren (lo mismo que tarda el Ave Madrid – Barcelona) y a urgencias. Sorprendentemente sólo han sido dos horas. Entro en consulta y me pregunta la doctora que que me ha pasado, y le cuento lo que ya sabéis, que si hace diez días me di un golpe, que si estaba fuera… y me pregunta (como queriendo decir que porqué no había ido a urgencias antes) «¿y donde estabas?», «en Pekín» respondí. Ya no volvió a decir nada. Cuando ya me comienza a revisar la pierna resulta que allí donde tocaba, estiraba y demás no me dolía, creo que se pensaba que me lo estaba inventando, así que la señalé el punto de dolor, con tanta fuerza que al poner mi dedo me salió un grito y pudo constatar que no me lo inventaba. Por cierto, esperando a que me hiciesen la radiografía ha venido una chica con un motero que se había fastidiado un pié (ha salido escayolado) y me ha saludado amigablemente. Como mi cerebro se resetea cada poco tiempo yo no tenía ni idea de quien era, y eso que su cara me resultaba familiar, me pregunta «¿qué tal?» y respondo «bien, por aquíii», procure evitar más contacto y, sobre todo, la típica pregunta de «Oye, tu cara me suena. ¿Nos conocemos de algo?». Automáticamente pensé, si sabe quien soy pensará que soy un imbécil porque se notó que no tenía ni idea de quien era ella y, además, responder en urgencias esperando a que te hagan una radiografía «bien» y «por aquíii» como si pasase casualmente… Bueno, el caso es que tengo “tendinitis post traumática”. Receta: Ibuprofeno 600 y rodillera.

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Tras un mes en China hemos llamado al chino para cenar (ni punto de comparación), hemos comenzado a ver la serie inglesa “The Thick Of It”, que fue la que generó la peli “In The Loop”, buenísima. Trata de los líos ministeriales ingleses (que supongo similares a los españoles) en los que las distintas medidas políticas se improvisan en función de la opinión pública, o más bien, de lo que dicen los gate keepers de los medios. Comedia de situaciones rodada a modo de documental con un montaje frenético y una enorme cantidad de tacos y blasfemias de las que no pensaba que poseía la lengua británica. Sólo veinte minutos por capítulo pero muy densos. Altamente recomendable.

Con el jet-lag a las 06 ya tenía el ojo abierto y he podido revisar Facebook.¡¡¡Guau!!! No era consciente de que este blog tuviese tanto seguimiento. Como FB está capado en China, te aparece la pantalla de «error, no se ha podido cargar esta página», sólo podía ver las estadísticas de entradas en WordPress (que ya eran bastantes, dos días ha llegado a 131 visitas) y los comentarios que se hacían en el propio blog. Pero resulta que en FB, un mundo aparte, había más comentarios. MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODAS/OS POR VUESTRAS PALABRAS. Seguimos en Facebook hasta el próximo viaje (si queréis más post subvencionadme una residencia en otro país) ;)

PD.: Me llega mensaje de mi hermana Olga, que la han robado en Xi’an: metida de mano en bolsillo, sin que ella se diese cuenta, y la han sacado la cartera con documentación y 150 euros más el traductor de bolsillo (gran putada). Finalmente tampoco China es tan segura como nos pareció ver.

Últimas palabras chinas:

Desearía: Wo yao
Platos no muy picantes: Bu yao tai la
Cuanto cuesta?: Deu shao quian
Aeropuerto: Fei ji chang
España: Xibanya

Desde China con amor #15

In Desde China con amor on 24 de septiembre de 2010 at 04:24

Último post desde China, a las 00:05 de esta noche Javi y yo tomaremos el avión que nos llevará al otro lado del planeta, hacia Xibanya. A las 21:00 viene un taxi a recogernos para ir al aeropuerto, cenaremos por allí. Pero, ¿qué ha pasado durante estos dos días sin escribir?

Miércoles 22, fiesta nacional en China. El solsticio de otoño, coincidiendo con la luna llena. Esta fiesta se celebra en familia y hay supermaratón de actuaciones en la tele (al modo del especial Año Nuevo en España). Nos despertamos con mensaje de Dandan felicitándonos el día. Un día en el que el sol brillaba tras una noche de mucho frío y tres días previos lloviendo a mares (la conspiparanoia de Judas es que el gobierno es quien ha preparado estos días lluviosos para que destacase aún más el calor del día festivo). Dandan se acercó a vernos, como Javi se había ido a rematar sus grabaciones de mercados y zonas donde preparan comida al aire libre (incluso pinchos de escorpiones, orugas y demás animalejos), estuvo en el estudio enseñándome a hacer empanadillas chinas, y no me quedaron nada mal.

Por la tarde vinieron Vivián y Judas para preparar los cuadros que recogería la galería. Una exposición en un hotel junto a otros dos artistas no chinos. Hasta las 00:00 no llegó el camión para recoger la obra, mientras estuvieron por aquí Danadan y sus amiguitos. Trajo a una amiguita nueva que al presentarmela la fui a dar los dos besos de rigor y se me quedó de piedra, asustadísima (aquí no debe ser costumbre). Las enseñé mis vídeos mientras “no sabe no contesta” y el supergay hablaban con Vivián y Judas. Al fin aparecieron los galeristas, en un momento hicieron la elección y los machacas recogieron los cuadros de Judas. Al final vino más gente e hicimos una proyección de  mis trabajos en vídeo. Después nos pusimos Javi y yo con la corrección del guión de un cómic que ha escrito para Lete (lo siento Manuel, pero se avecinan cambios para mejor).

Jueves, el día definitivo para completar mi proyecto: grabar el centro de reciclaje de materiales electrónicos de Pekín. Ya habíamos ido a uno que resultó que estaba desmontado y era un barrio de tallares que customizaban motos. Navegando por webs chinas pude descubrir el nuevo, que está al otro lado de Pekín. Judas investigó los enlaces en bus para llegar al lugar. Así que sobre las 10 de la mañana pillamos el 944 hacia casa de Judas, a las 11 llegábamos allí para inmediatamente coger otro autobús que nos dejase en una parada intermedia. Tardamos en llegar a la intermedia dos horas y media así que en lugar de coger el bus definitivo nos metimos a comer en un restaurante. En la mesa que nos asignaron aún permanecían los restos de los comensales anteriores y tardaron un buen rato en recogerlos. El menú que eligió Juas consistía en pato laqueado (que aún Javi no había probado), tacos de carne de cerdo cocidos, con bien de grasaca (el plato preferido de Mao), una torre (de unos cuarenta centímetros de alta) de patatas muy finas, como hilos, fritas  y unas setas negras en ensalada (cuya textura recordaba a la oreja de cerdo o cordero), ah!! y pillo pindas para todos. Una vez petados cogimos el bus 518 hacia el vertedero. Era la última parada de treinta. Llegamos sobre las cuatro, descubrimos enseguida el depósito de reciclajes, no sólo de electrónica sino que tenían naves enormes dedicadas al plástico, al cartón… pero al de elecrónica no sabíamos como acceder. Al final preguntó Judas al vigilante y resulta que el personal de esa nave habían tomado vacaciones, por las fiestas de otoño, y estaba cerrada hasta el lunes. ¡¡¡¡PLOFFF!!!! Mi gozo en un pozo. Consiguió Judas convencerlo de que nos abriese para echar un vistazo. Vistazo en el que no me dejaron grabar ni hacer fotos, porque no estaban los encargados, y ni siquiera encendieron las luces (de tapadillo grabé algo pero hasta que no lo capture y arregle no se que puede salir de ahí). Penúltimo día y el proyecto a medias. Desilusionados nos llevó Judas a tomar una caña al barrio fashion de los chinos que, por ser fiesta, estaba petado.

Un barrio de casitas bajas, de piedra gris, llamado Nanluoguxiang. Reconstruido al modo de las construcciones antiguas, consiste en una calle “peatonal” (esto es siempre relativo, pasaban bicis, coches, furgonetas, incluso Hell Angels chinos) donde hay tiendas de todo para el turisteo y sobre todo bares y puestos de comida. Aquí, al fin, encontré la postal para Visi (que no se si llegará pues, según me comentó Judas, de las cuarenta que envió Isabel Herguera sólo llegaron 10) y otra de repuesto por si finalmente no consigue atravesar las fronteras. Unas cervezas con Judas que se fue para seguir currando en la multitud de proyectos que tiene abiertos, nosotros continuamos viendo gente desde la ventana del bar Salud. Cuando anocheció nos metimos en un restaurante de la calle, elegimos el menú por fotos y, como no, uno de los platos tenía más guindillas rojas que carne (una comida perfecta para limpiar poros). Como no sabemos cómo son las cantidades pedimos más de lo normal y volvimos a petarnos, cuando miramos la hora eran las 19:30 (cómo aquí anochece a las 18:30 no nos habíamos dado cuenta). Aproveché para grabar a gente comiendo, para el vídeo que está preparando Javi. Copazo en una terraza ático con buenas vistas de la noche en Pekín y sus iluminaciones (además del lunón que había en el cielo). Javi siguió por Sanlitun, yo al estudio a descansar la pierna, que me dolía horrores.

Por cierto, hablé con Olga y ella junto a mi madre ya iban en el tren hacia Xi’an. Estaban flipadas, nuevecito todo y les había tocado un compartimento para ellas dos solas con dos camas en litera, cuarto de baño, armario y una tele en cada cama. Llegaron bien y ahora se están dando la paliza a caminar. Les ha tocado lluvia, se tienen un trancazo… resfriadas y con los pies encharcados. Han visto los soldados de terracota y, al parecer, aún les falta mucho por escavar. Han tenido suerte con el hotel de cuatro estrellas pero no con el tiempo, mañana mucha más lluvia y nieblas. Después van para Shanghái y en el mismo día 30 que vuelven a Pekín toman el avión para España (trayendo los regalos míos que no me entran en la maleta).

Hoy recogida del estudio y preparar maletas. Por cierto, aquí va foto de myself como pidió el niño subliminal.

Desde China con amor #11

In Desde China con amor on 20 de septiembre de 2010 at 05:20

El viernes llegamos reventados, Javi con el cojo Mantecas. Paliza de grabación en el edificio de mercadeo tecnológico de Haidian. Tras un eterno viaje en bus, afortunadamente es la misma línea, la 944, que nos lleva desde el M A Studio hasta el hospital de Haidian, pero tarda dos horas en llegar, con conducción temeraria (no sólo de los que van alrededor, sino también de los propios buseros) y desconexiones de motor en los semáforos (para no consumir o no contaminar, supongo) llegamos a la plaza. La grabación era sencilla, atacar paralelamente, comenzando de lados opuestos, la multitud de mostradores que venden aparatos, y cuando digo multitud me quedo corto, aquello era infinito. Treinta minutos hasta que hicimos una planta, y sólo con una ya estábamos reventados. Ningún problema para grabar, aunque Javi decía que nos miraban mal yo, como sólo miraba a la pantallita de la cámara, no me enteraba. La segunda planta, la que grabamos, estaba dedicada a móviles y complementos de éstos. La superior a chips y placas, ya estábamos molidos, en esto que me entra un chino diciéndome no se qué de televisión, yo le preguntaba (en mi magnífico inglés) —¿pero es que no se puede grabar?— y el tío en su inglés chinorris (que tampoco se les entiende) seguía dándome la brasa señalando la cámara, un pelín agresivo, al final intuí que me quería llevar a un apartado para venderme más cámaras así que le respondí que «please, ¿toilette?» (me estaba meando como una perra). El tío puso cara de poker, no codificaba la respuesta… y yo «toilette, toilette». Al final junté dos dedos me los puse en el paquete e hice el típico sonido de «chisssssss», con esas ya me entendió y señaló donde estaban los servicios. Poco después ya estaba más relajadito y tranquilo.

El resto sin contratiempos. Previamente habíamos ido a comer a los almacenes de Jackie Chan (que es como un héroe nacional, anuncia de todo). Si, tiene un enorme centro comercial con un paseo de la fama en plan Hollywood, con estrellas y manos de los actores chinos marcadas en ellas. Tras comer Javi quiso ver las tiendas de ropa. Mucha más variedad que en España en cuanto a moda de hombre. Allí o vas uniformado o estrafalario, aquí existe un término medio que está muy bien, «elegante pero informal» y asequible. Javi miraba mientras yo observaba como le entraban las dependientas, no compró nada pero «¡¡¡volverá!!!». Algunos nombres de tiendas interesantes “5 cm.” y “2%”  y, por supuesto, nos encontramos con (yo)Mango y la omnipresente H&M, en los grandes almacenes de al lado. Además topamos con una tienda que no teníamos ni idea de que existiese, su nombre “No Jodas”. Compras en Carrefour, a la salida era de noche  y todo parecía un árbol de Navidad. Los edificios modernos están perfilados con cable luminoso de todos los colores, y cuando digo todos los colores no digo cada cable de un color sino que alternativamente en el mismo cable iban saliendo distintos colores, mega kitch. De vuelta al estudio, al poblado de artistas 318 y nuestro vigilante guardián estaba sopa.

Javi, no jodas

Vigilante 318 #1

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Desde China con amor #SOS!!!

In Desde China con amor on 6 de septiembre de 2010 at 12:28

Dos días sin salir del estudio preparando las imágenes para, si me da tiempo, pintar. Por eso de Pekín no tengo mucho que contar. ¡¡Ah sí!! ¡¡¡Que los mosquitos chinos la han tomado conmigo y las moscas se descojonan en mi cara!!! Parece un cónclave…

Pero sí os voy a comentar de algo que me traje de España, y nuevecita. Nada sexual, ni ninguna enfermedad (por cierto que miedo en el aeropuerto de llegada —ya había publirreportajes en el avión— con los controles de enfermedad. Tienen unos escaners térmicos, mogollón de cámaras y puestos de control para detectar si algún viajero porta alguna enfermedad. Por ejemplo, aquí está penado con cárcel el contagiar a una prostituta con sífilis. Y yo que con el contraste del frío que pasé en el avión al calor húmedo del aeropuerto, aunque eran las 05 am. había comenzado a sudar… Menos mal que debía ser muy pronto y todavía no había nadie en los controles. Por cierto, a la policía que me miró el pasaporte la dije “Nin hao” y ella me contestó “Hola”, ¿inversión idiomática?).

Pues eso, antes de venirme a Pekín compré en el Corte Inglés una cámara, una pequeñita FullHD de Panasonic que graba fenomenal… Hasta aquí todo bien, pero la he ido a conectar por primera vez al ordenata para descargarme los vídeos y cual es mi sorpresa que mi iMovieHD no reconoce los archivos, cojo el CD que viene y resulta que el software “HD Writer 2.0” ¡¡¡es sólo para PC!!!, miro el manual de la cámara que sólo viene en PDF y la cámara ¡¡¡es sólo para PC!!! He estado buscando por internet y no viene nada para MAC, ¿alguien puede que sepa cómo ayudarme? el modelo de la cámara es una Panasonic HDC-TM60.
¡¡Qué agobio!!

Y, además, la música que estaba sonando era un directo de Coil, ni más ni menos…

Desde China con amor #0: la precuela

In Desde China con amor, Poder Analógico on 1 de septiembre de 2010 at 13:37

Es asombroso como se puede manejar la dimensión tiempo en un blog. Simplemente editas la fecha y ya estás en el primer día de septiembre de 2010. Debido a que esta serie de post comenzaron in media res el día cuatro de septiembre (verdadero cumpleaños de Menchina, no el que pone en Facebook ;)) me gustaría contar cómo llegué a Pekín y que pasó durante los primeros días. Aunque no es nada importante.

Todo comenzó cuando… ¡Ah, si! Hace bastantes meses que estaba viendo las becas para artistas de la AECID (Ministerio de Asuntos Exteriores) llamadas SIC (Subvenciones para la internacionalización de la cultura española) y cuyo propósito era ayudarnos a permanecer una temporada fuera de nuestras fronteras realizando un proyecto personal. En ese momento apareció por el chat Judas para ver cómo andaba e intercambiar cotilleos. Entonces se me encendió la luz, coincidía con que llevaba una temporada intentando concluir mi proyecto “Poder Analógico” iniciado en 2000 y sumé 1+1+1, igual a 3. La posibilidad de financiación para realizar las últimas piezas en China, uno de los lugares del mundo donde supuestamente se estaba dando el mayor vuelco tecnológico. Y no me equivocaba. El caso es que ya llevaba enviados doce versiones del proyecto a otras tantas convocatorias y me dije, «ésta es la última». Judas me preparó una carta de admisión en su residencia para españolitos del arte en Pekín y lo envié. El caso es que tuve suerte y me concedieron la ayuda.

El proyecto a desarrollar en Pekín se llama: “Poder analógico”  y trata de profundizar en una de las líneas que he seguido en mi trabajo relacionando vídeo y pintura. Su fin último consiste en la expansión de lo pictórico hacia otros soportes y, sobre todo, intentar resolver la contradicción que existe entre relato y abstracción pictórica. Básicamente consiste en la búsqueda de un método particular que me sirva para integrar narración en la producción de arte contemporáneo a través de distintos soportes, como el vídeo, la instalación, el dibujo, la narración secuencial, etc. Particularmente “Poder analógico” explora la idea de la crisis/revolución tecnológica que se está sufriendo en la actualidad. Un trabajo de artes visuales para el que necesitaba salir fuera de España y observar el proceso desde otro punto de vista, desde otras identidades y diversidades culturales. Necesitaba una residencia en algún espacio de creación del mundo donde fuese palpable este cambio sociocultural. China resultaba ideal, tras un cambio radical en sus políticas que con la asunción del consumismo de la mano de las tecnologías se ha convertido, en muy pocos años, de ser un país anclado en la mitad del siglo XX a ser el más evolucionado del XXI. Su nueva revolución cultural, que a los españoles nos han llevado 40 años, se están efectuando aceleradamente. La investigación sobre el cambio tecnológico, que durante 2010 se ha hecho radicalmente realidad con el apagón analógico, me ha llevado a la necesidad de concluir en China, donde este cambio es aún más patente. Por todos estos motivos acabé en Pekín, en el Manga Art Studio (situado en la 318, una zona de la ciudad dedicada exclusivamente a estudios de artistas —de éxito, porque menudos cochazos que tienen—), una residencia para artistas que tiene como fin ayudar a la producción y difusión del arte español fuera de sus fronteras, concretamente, en el mercado chino actualmente en auge. La previsión es que con el material que recopile y produzca durante la estancia realizar una muestra el próximo año.

Conseguir el billete, más o menos económico, fue labor de persistencia. Y de repente me encontraba en un vuelo hacia la ignota China con bastante miedo y extenuado por haber tenido que medio pausar, malamente, varios proyectos en marcha. Había conseguido un buen asiento, 31H, aunque en los asientos centrales delante no tenía a nadie, y estaba en el pasillo. Y los otros dos vacíos, hasta que se sentó una madre. Como eran 11:30 horas de vuelo, y paso de ver pelis, estuve bastante rato observando la pared de delante (meditando) y descubrí dos agujeritos en la misma. Y «yo me preguntabaaaa» para que servirían, hasta que se sentó la madre. La madre y el bebé berreón. Los agujeritos son para insertar una cuna y depositar los niños, casi recién nacidos, que sus padres llevan de viaje. De esta guisa parecíamos la sagrada familia con madre y niño chino, hubo gente que me preguntó si era mío (cuando la madre desaparecía) a lo que yo ponía cara de horror sin mediar palabra. Varios sudokus, y capítulos del libro que me había regalado mi hermana Sara, después aparecieron unos vídeos de areobic sentado, para desentumecer músculos y evitar coágulos (y supongo que demandas). Tras esos amenos clips con fondo de lo que se debería visitar en Pekín un vídeo sobre contagios y propagación de enfermedades advirtiendo que si estás malo no pasas. Me comenzaron a entrar sudores sólo de pensar que por ellos mismos igual no pasaba los escanners térmicos, al tiempo que se me aceleraban los latidos pensando en una cuarentena en el aeropuerto de Pekín. Síntomas que se disolvieron al pasar la aduana.

Todo normal hasta que llego a un hall enorme del aeropuerto y me encuentro a las cinco de la mañana solo, Judas o se había retrasado o había fallado alguna comunicación de cuando llegaba. Finalmente apareció, taxi y al M A Studio. Cuando llegamos Aitor se estaba preparando para viajar a Shanghái y me dio dos consejos: «no te preocupes de que hora es en España, sigue el horario de aquí» y «el jet-lag se te pasa siguiendo las comidas con el horario de destino». Poco tiempo para conocernos y desapareció, a las nueve de la mañana me entró el sueño. Los días siguientes los pasé adaptándome al espacio y escuchando los ruidos nocturnos del silencio en el estudio. De vez en cuando me sacaba Judas, la mayor parte del tiempo lo pasaba leyendo, pensando y escribiendo sobre el (santo) poder analógico. El primer día salí con Judas para ver como funcionaban los transportes, dar mis datos en la policía, comprar un móvil, cambiar dinero, comer en un coreano y comprar en el Carrefour. El segundo de visitas, entre ellas un mercado típico. Y el tercero, a cenar a su casa unas riquísimas empanadillas que había cocinado Vivián. Allí me dio un poco de bajón por el mono que venía arrastrando:¡¡¡Tres días sin facebook!!! Aproveché para enviar un mensaje, casi de auxilio: «Carlos TMori Desde China (Pekín) con amor en casa de Judas-Z, disfrutando de unas maravillosas fetoempanadillas de carne y gambas y con mono de Facebook (que desde mi ordenata no se pilla). Hasta el 25 S que vuelvo a Spain…».

Ese mono y la postal prometida a Visi, además de los múltiples mails que escribí el día cuatro, me llevaron a montar esta serie de post: “Desde China con amor”…