TMori

Posts etiquetados ‘M A Studio’

Desde China con amor #14

In Desde China con amor on 22 de septiembre de 2010 at 02:55

De nuevo a reposar, tras la segunda noche en Sanlitun. Esta mañana se han acercado madre y hermana al outlet Scitech. Hemos quedado, cómo no, en la zona española: tienda de Adolfo Domínguez. Mi hermana ha enloquecido buscando ropa para su chico mientras que mi madre y yo fisgábamos. Lo que me parecía interesante o no tenían la talla o el precio salía parecido al español. Por cierto, ayer estuvieron metidas todo el día en el Mercado de la Perla (y mañana van al de la Seda). Éste debía ser como un Corte Inglés a lo bestia. Olga se pasó la mitad del tiempo regateando, iba con la teoría de pedir 7 veces menos para dejarlo en 5 pero a medida que avanzaba se daba cuenta de que podía comprar a 10 veces menos del precio que le decían (y, aún así, dice que siempre se ha sentido timada). Eso sí, en cada compra tenía que pasar por todo un rito de regateo. Que si tanto, que si cuanto, que no que me voy, que espera, que vuelvo, que no que me vuelvo a ir, que me persigues y me lo dejas al precio que decía, que entonces de acuerdo, te lo compro. En un día se ha hecho el máster y ahora es una verdadera experta. Aunque la tangaron, un pendrive de 120Gb cuando lo probó en el hotel sólo tenía 8mb. Así que, ni corta ni perezosa, se ha ido esta mañana a cantarle las cuarenta a la dependienta y no ha conseguido el pen que quería pero se ha llevado unos altavoces para el ipod.

El caso es que, tras recorrer Scitech nos hemos ido a comer el pato laqueado. Llegamos a restaurante y estaban chapando (al parecer, como es de lujo, cierran a las 14h) así que nos hemos ido al de al lado. De menor categoría (comparativamente hablando) hemos comido muy bien, a pesar de que no tenían tenedores para mi madre y el camarero iba sin camiseta. A mi madre de los menús que ha probado aquí es de los que más le han gustado. Como estábamos cerca del M A Studio las he traido para que lo viesen, tomasen un café (aquí sólo se encuentra en Starbucks, y es horroroso), de paso se llevasen un par de lienzos (de 1800 x 42,5 cm. cada uno) para descargarme la maleta y mi hermana me ha vendado la rodilla (mucho mejor que cuando yo me lo hago). Por cierto, me ha comprado una crema, de Tigre Blanco, que al parecer es muy buena para los dolores musculares.

Durante la comida me contaron su odisea para conseguir billetes en el tren. Tras un día en el mercado de la Perla se acercaron hasta la estación central a comprar los billetes de tren a Xi’an, Xi’an – Shanghái y regreso Shanghái – Pekín. La estación llena a rebosar de chinos, dos plantas y la de abajo atendía a extranjeros. Bueno, no exactamente, sólo una ventanilla de las taquillas de abajo hablaba en inglés, así que había una cola impresionante. Ya sólo en esa zona habría mil, según los cálculos de mi madre. Al fin llegaron a la taquillera, al parecer una seto, y no había billetes (el 23 comienzan la fiestas nacionales del solsticio y toda China se está preparando para ir a visitar a sus familiares). El 24 querían salir, en tren nocturno, mi hermana insistiendo con la taquillera, pasándola papelitos con combinaciones por la rendija del cristal. Finalmente aparecen dos asientos juntos en el nocturno Pekín – Xi’an, y al menos no eran de clase “asiento de madera”. Pero nada de Xian a Shanghái. Aunque si que consiguieron la vuelta del 30 de Shanghái a Pekín. Conclusión, de Xi’an a Shanghái en avión. Más tarde hicimos los cálculos y entre el vuelo Madrid – Dubai – Pekín (que tras mucho probar en la web consiguió a 744 euros cada una)  y los tres viajes internos, sin estancias y demás gastos les salía a cada una por 1000 euros.

Mientras, durante la mañana del martes, Javi ha ido a hacerse unas tomitas en vídeo aprovechando que, aunque toda la noche y la mañana había estado lloviendo, hacia el mediodía ha despejado. Acaba de llegar y me comenta que se ha pasado por Haidian a comprar y ha estado grabando de nuevo mostradores de material electrónico. Como su proyecto trata de la comida se ha metido en un garito para grabar al tiempo que comía. El restaurante consistía en mostradores largos con gente enfrentada y bastante cerca, mucha gente y mucha actividad, tomados con el gran angular, la situación perfecta. El caso es que el camarero sólo hablaba chino aunque la carta si que estaba en inglés. Ha señalado unos langostinos y el otro le señalaba el otro lado de la carta. Éste que si sólo los langostinos y que no quería nada más, el camarero, cada vez más nervioso marcándole el otro lado. Al final, el camarero ha interrumpido la comida de una chinita guapísima que hablaba inglés, y ya le ha traducido a Javi que lo que le quería decir el otro es que le regalan el acompañamiento, que si arroz, fideos, noodels u otras cosas… Le traen mogollón de vegetales junto a una cazuela con agua hirviendo y los langostinos que no llegan. Bueno, pues comienza a comer que si unos nabitos, que si zanahoria y ve que la gente de alrededor se está descojonando de él. Sigue comiendo y se ríen aún más, finalmente ha llegado uno y le ha explicado que los vegetales se van metiendo en la cazuela y cuando piensas que están en su punto los sacas y comes, al igual que las carnes o los langostinos, en su caso. Claro que, con todo este lío, se le pasó grabar a la gente comiendo.

Noche de pelis experimentales y otras artes del vídeo, empanado se fue Javi a la cama aunque hacía un frío del carajo. Hoy por la mañana, miércoles, día de la festividad de otoño, hace un sol impresionante y el cielo despejado. Dandan nos ha enviado un mensaje felicitando el día, Javi se ha ido a grabar un mercado de comidas, mi hermana y madre están viendo la Gran Muralla China acopladas a una excursión de holandeses que salía de su hotel (momento master-card: entrada a la Muralla 180 ¥, subida en funicular 8o ¥) mientras que yo estoy en el estudio dándome la crema del Tigre Blanco sobre la rodilla, escribiendo este post y en breve pillaré el 944 para dar una vuelta por ¡¡¡el primer anillo!!!, a ver el jolgorio. Esta tarde tenemos previsto ir al 798 Art District, para ver que se cuece en el sitio de las artes actuales más famoso de Pekín.

Desde China con amor #11

In Desde China con amor on 20 de septiembre de 2010 at 05:20

El viernes llegamos reventados, Javi con el cojo Mantecas. Paliza de grabación en el edificio de mercadeo tecnológico de Haidian. Tras un eterno viaje en bus, afortunadamente es la misma línea, la 944, que nos lleva desde el M A Studio hasta el hospital de Haidian, pero tarda dos horas en llegar, con conducción temeraria (no sólo de los que van alrededor, sino también de los propios buseros) y desconexiones de motor en los semáforos (para no consumir o no contaminar, supongo) llegamos a la plaza. La grabación era sencilla, atacar paralelamente, comenzando de lados opuestos, la multitud de mostradores que venden aparatos, y cuando digo multitud me quedo corto, aquello era infinito. Treinta minutos hasta que hicimos una planta, y sólo con una ya estábamos reventados. Ningún problema para grabar, aunque Javi decía que nos miraban mal yo, como sólo miraba a la pantallita de la cámara, no me enteraba. La segunda planta, la que grabamos, estaba dedicada a móviles y complementos de éstos. La superior a chips y placas, ya estábamos molidos, en esto que me entra un chino diciéndome no se qué de televisión, yo le preguntaba (en mi magnífico inglés) —¿pero es que no se puede grabar?— y el tío en su inglés chinorris (que tampoco se les entiende) seguía dándome la brasa señalando la cámara, un pelín agresivo, al final intuí que me quería llevar a un apartado para venderme más cámaras así que le respondí que «please, ¿toilette?» (me estaba meando como una perra). El tío puso cara de poker, no codificaba la respuesta… y yo «toilette, toilette». Al final junté dos dedos me los puse en el paquete e hice el típico sonido de «chisssssss», con esas ya me entendió y señaló donde estaban los servicios. Poco después ya estaba más relajadito y tranquilo.

El resto sin contratiempos. Previamente habíamos ido a comer a los almacenes de Jackie Chan (que es como un héroe nacional, anuncia de todo). Si, tiene un enorme centro comercial con un paseo de la fama en plan Hollywood, con estrellas y manos de los actores chinos marcadas en ellas. Tras comer Javi quiso ver las tiendas de ropa. Mucha más variedad que en España en cuanto a moda de hombre. Allí o vas uniformado o estrafalario, aquí existe un término medio que está muy bien, «elegante pero informal» y asequible. Javi miraba mientras yo observaba como le entraban las dependientas, no compró nada pero «¡¡¡volverá!!!». Algunos nombres de tiendas interesantes “5 cm.” y “2%”  y, por supuesto, nos encontramos con (yo)Mango y la omnipresente H&M, en los grandes almacenes de al lado. Además topamos con una tienda que no teníamos ni idea de que existiese, su nombre “No Jodas”. Compras en Carrefour, a la salida era de noche  y todo parecía un árbol de Navidad. Los edificios modernos están perfilados con cable luminoso de todos los colores, y cuando digo todos los colores no digo cada cable de un color sino que alternativamente en el mismo cable iban saliendo distintos colores, mega kitch. De vuelta al estudio, al poblado de artistas 318 y nuestro vigilante guardián estaba sopa.

Javi, no jodas

Vigilante 318 #1

Leer el resto de esta entrada »

Desde China con amor #10

In Desde China con amor on 16 de septiembre de 2010 at 15:57

Hoy encerradito en el M A Studio, no hay que forzar la rodilla… Mientras que Javi se ha ido hasta Jingshan Park a tomar unas panorámicas del skyline de la ciudad. Por aquí ningún acontecimiento en especial, salvo que he tenido otra visita de otra china, de esta si me acuerdo. De repente te dicen si pueden pasar y se meten hasta adentro. Se presentó como Shang Dan (Dandan para las amistades). Comenzó por preguntarme si la expo era mía, ya le conté, en mi magnífico inglés, que era de Judas. Acto seguido me enseña unas fotos suyas que llevaba “casualmente” en la mano (por cierto o aquí revelan muy mal —rosaditas— o eran antiguas) para contarme quien es quien y que hacen ¿? Eso sí, iba monísima, aunque a mi no me parecía tan mona resultaba simpática. Os preguntaréis, ¿quién se va a pasear con unas fotos en la mano a no ser que las hayas recogido en ese momento de la tienda de fotos? Bueno, pues yo también me lo preguntaba y se me olvidó preguntárselo. El caso es, por lo que entendí, que es ayudante de dos artistas un pintor, Quiu Xiao Fa, y una videoartista, Hu Xio Yuan, y debe trabajar en un estudio de los que están detrás del nuestro. Coincidió que según entró me estaba preparando un té y la invité a otro. Al final me pregunta que qué es lo que hago y coincidió que estaba sacando stills de mi vídeo Inestabilidad & Metamorfosis (2005) y se lo puse mientras recogía un poco la cocina. Lo cierto es que se quedó un poco asustada, me preguntó lo justo sobre el vídeo y se largó, no sin antes agradecerme el té con un par de genuflexiones. Ésto y que como la lavadora que tenemos es de carga superior he estado grabando un picado de todo el proceso (es ultra rápida, sólo 20 minutos).

El que si se ha dado una buena paseada ha sido Javi. Según me ha contado después, de skyline nada, había tanta bruma que sólo se veían los edificios más cercanos y luego blanco. (La verdad es que hay días super densos, como el de hoy. El cielo plomizo no es sólo por la contaminación, sino que el desierto del Gobi está relativamente cerca y llegan sus polvos, además se estaba incubando buen chaparrón.) Aunque, según comenta, los jardines del Jingshan Park son una pasada, está cerca de la plaza de Tiananmen y de La Ciudad Prohibida y se ha dado un paseo por allí. Ha flipado con que todo estaba petado de turistas, pero todos chinos, sólo ha visto una pareja de occidentales que parecían alemanes. A la Ciudad ni ha entrado por la cantidad de gente que había, pero a él le ha entrado una chinita monísima con gafas de pasta finas con la típica escusa de «Le invito a una exposición free». Digo típica porque en todas las guías te dicen: «Te entrarán invitándote a una exposición para que les compres dibujos a un precio elevado». Bueno pues Javi (¡¡¡que viene aquí sin leerse las guías!!!) ha caído. Me cuenta que le llevó por un montón de callejuelas y pasillos hasta un cuartito apartado de las zonas de tiendas. Al parecer le ha enseñado un montón de dibujos explicándole «puestos son caballos y los caballos significan buena suerte…», según ella muy baratos, 125 ¥. ¡¡¡Una barbaridad!!!, si comparas los precios que se mueven por estos lares (un polvo son 100 ¥). Afortunadamente no ha picado.

Cuando salió del embrollado era la hora de comer, así que se ha metido en el primer sitio que ha encontrado. Las dos de la tarde es muy tarde y no había nadie en el restaurante, pide la carta y todo en chino sin fotos. Menos mal que quedaba una cliente, ha utilizado el viejo truco del dedo y se ha comido una carne a la brasa con diversos vegetales riquísima (según dice). Eso sí para la pillo pinda le han entendido a la primera. Su único problema ha sido la vuelta, que el del taxi no era capaz de ver las letritas del plano en donde señalaba Javi la dirección, las final le ha dejado cerca de una boca de metro a una parada de donde tenía que coger el bus. Según lo ha cogido ha comenzado a diluviar y hasta ahora.

Por cierto, le he pedido que redactase este post, ya que yo había tenido menos experiencias interesantes que él. Aquí va: «Hoy tocaba cielo brumoso y un calor de lo más húmedo. Perfecto para ejercer de turista, lanzarse a la calle y llegar hasta el mismo centro del primer anillo, vamos, lo que viene a ser la plaza del pueblo; y qué plaza. No había forma de meterla en una foto. Así que hay va tan solo un cachito de muestra.»

Desde China con amor #9

In Poder Analógico on 15 de septiembre de 2010 at 11:13

A falta de sucesos en el día, por la pata mía, hoy toca fotos del M A Studio (line) —a petición del Niño/Psiquiatra Subliminal— además de las de Javi y su araña, con la que ha congeniado esta tarde. Para la de la bicicarrito tenemos que ser tres… ya llegará, paciencia.

Tras lo anterior nos hemos ido a cenar al poblado de al lado, que aún no sabemos como se llama [podría ser Chao Chichá ;)]. En una terraza al aire libre, un solar con sillas de plástico, nos presentan la carta, claro, sin fotos. Cara de poker y mirar a ver que comen los de al lado. A la entrada un tipo hacía banderillas y le señalamos a la madanme que regentaba el solar las que estaba cocinando. Que cuantas, y el único número que se es lio (seis) así que banderillas de seis en seis, y las dos pillo pinda de rigor. Hemos tenido suerte con la elección y nos hemos puesto tibios a comer pinchos de cordero (no se de que parte del cordero, a decir verdad, pero estaban muy ricos). Al rato se han sentado unos a los que les han sacado unos cuencos de sopa con pasta, vegetales y mondongos de carne (parecía sangrecilla). Toque a la señora, quing (por favor) y señalar a la mesa (que se me han quedado mirando cómo «que coños quiere este»). La señora que vale pero que no se qué. Uno de la mesa ya nos ha dicho en ingles: big or small, y nosotros small, small (porque sino son capaces de traerte la cazuela). Riquísima, con sabor predominante a cilantro, pero muy buena. Y lo mejor (momento Master-card): 16 ¥ (petados los dos por 1,88 euros). Ufff!!! que bien se vive en Pekín, incluso en la periferia del quinto anillo.

Arriba fotos que demuestran lo acontecido. El símbolo luminoso, en la última foto de Javi, parecido a dos salchichas atravesadas por un palo debe significar “pinchos”, ya que está en todos los garitos dedicados a ésto.

Desde China con amor #8 y medio

In Desde China con amor on 14 de septiembre de 2010 at 16:45

Post medio corto. Bueno, con la pata chula no podíamos hacer mucho así que Javi me ha llevado en la bicicarrito hasta el outlet que hay al lado del estudio, Scitech. Un mundo aparte. Ufff!!! hay de todo: Tommy Hillfiger, Ck, Armani, Adolfo Domínguez… Ordenado por zonas la de deportes estaba completita: Kappa, Nike y otra tienda de Nike Golf (ni sabíamos que existía esa marca), Addidas, Puma, LeCoqSportif y muchas más (de cuya marca no me acuerdo). Es como un parque temático que recrea un pueblo anglófilo con los tejados de pizarra, las tiendas importantes están en el edificio que parece el ayuntamiento y el resto en casitas unidas por pasarelas en su segundo piso (no tienen más de dos plantas). Todo muy cuco, hasta había un par de sesiones fotográficas con modelos muy monas. Hemos comido allí, zona de muchas franquicias de la alimentación rápida pero todas chinas, con los menús escritos en chino, y por 64 ¥ (7,5 € los dos) nos hemos puesto a vivir. Se ve que el complejo no está orientado a los guiris sino a los chinos ricos. Para no ser menos nos hemos tomado un café cada uno en Starbucks (sin pastel y tan malo como siempre), que nos han salido por el mismo precio que toda la comida. ¡¡¡¡Éstos no bajan el precio ni en China!!!!

PD: Javi aún sigue dándole vueltas a qué me refiero con 8 y medio… ¡¡¡Huy!!! acaba de caer ;)

Desde China con amor #8

In Desde China con amor, Poder Analógico on 14 de septiembre de 2010 at 11:54

Cojo(nudo) de nuevo. Ayer, tras patear bastante tiempo, me comenzó a a doler la rodilla y me acorde que durante la “noche loca” (ver DCca#6) al sentarme en la barra de la disco Mix me dí contra el fondo (estos chinos y sus piernas cortas…). El caso es que teníamos compras puntuales y visita obligada: ver un megacentro tecnológico y el basurero electrónico de Pekín. Judas nos hizo de cicerone again. Nos llevó hasta la zona de Haidian, mogollón de megastores entre ellos un par de edificios dedicados al mercadeo electrónico. Y mercadeo en el más puro sentido, desde lejos podría parecer un mercado con sus puestos de legumbres, carnes y pescados pero te acercas y ves chips, cámaras y pantallas. Tras recorrer (con la cámara en marcha, en un travelling horizontal constante) y regatear varios pasillos buscando una tarjeta SDXC de 64Gb para la cámara de vídeo acabamos en un stand de Panasonic/Canon donde tenían precisamente mi cámara. No existe apenas diferencia de precio en las marcas (50 euros menos aquí), aún así me compré la tarjeta. Un numerito, cuando la encontramos saqué inmediatamente la cartera y Judas me paró —¿Pero qué haces? Espera— me dijo. Y de 1.700 ¥ que me pedían lo consiguió bajar a 1.500. Me preguntó la dependienta si tenía una batería de repuesto —Cielos, pues no—. Judas se lo curró y de 270 a 220. Y ya, como compraba dos cosas (y Javi 10 cintas HDV que le salía justo a la mitad que en España) conseguimos que tarjeta y batería me saliesen por 1.600 ¥ (todo aprox. 188 €) mientras que en España sólo esa tarjeta (la mismita) son ¡¡¡¡410 euros!!!!. Nos enganchamos a las compras y Javi se pilló por 300 ¥ un trípode super guapo y super práctico aún mejor que su Manfroto.

Leer el resto de esta entrada »

Desde China con amor #0: la precuela

In Desde China con amor, Poder Analógico on 1 de septiembre de 2010 at 13:37

Es asombroso como se puede manejar la dimensión tiempo en un blog. Simplemente editas la fecha y ya estás en el primer día de septiembre de 2010. Debido a que esta serie de post comenzaron in media res el día cuatro de septiembre (verdadero cumpleaños de Menchina, no el que pone en Facebook ;)) me gustaría contar cómo llegué a Pekín y que pasó durante los primeros días. Aunque no es nada importante.

Todo comenzó cuando… ¡Ah, si! Hace bastantes meses que estaba viendo las becas para artistas de la AECID (Ministerio de Asuntos Exteriores) llamadas SIC (Subvenciones para la internacionalización de la cultura española) y cuyo propósito era ayudarnos a permanecer una temporada fuera de nuestras fronteras realizando un proyecto personal. En ese momento apareció por el chat Judas para ver cómo andaba e intercambiar cotilleos. Entonces se me encendió la luz, coincidía con que llevaba una temporada intentando concluir mi proyecto “Poder Analógico” iniciado en 2000 y sumé 1+1+1, igual a 3. La posibilidad de financiación para realizar las últimas piezas en China, uno de los lugares del mundo donde supuestamente se estaba dando el mayor vuelco tecnológico. Y no me equivocaba. El caso es que ya llevaba enviados doce versiones del proyecto a otras tantas convocatorias y me dije, «ésta es la última». Judas me preparó una carta de admisión en su residencia para españolitos del arte en Pekín y lo envié. El caso es que tuve suerte y me concedieron la ayuda.

El proyecto a desarrollar en Pekín se llama: “Poder analógico”  y trata de profundizar en una de las líneas que he seguido en mi trabajo relacionando vídeo y pintura. Su fin último consiste en la expansión de lo pictórico hacia otros soportes y, sobre todo, intentar resolver la contradicción que existe entre relato y abstracción pictórica. Básicamente consiste en la búsqueda de un método particular que me sirva para integrar narración en la producción de arte contemporáneo a través de distintos soportes, como el vídeo, la instalación, el dibujo, la narración secuencial, etc. Particularmente “Poder analógico” explora la idea de la crisis/revolución tecnológica que se está sufriendo en la actualidad. Un trabajo de artes visuales para el que necesitaba salir fuera de España y observar el proceso desde otro punto de vista, desde otras identidades y diversidades culturales. Necesitaba una residencia en algún espacio de creación del mundo donde fuese palpable este cambio sociocultural. China resultaba ideal, tras un cambio radical en sus políticas que con la asunción del consumismo de la mano de las tecnologías se ha convertido, en muy pocos años, de ser un país anclado en la mitad del siglo XX a ser el más evolucionado del XXI. Su nueva revolución cultural, que a los españoles nos han llevado 40 años, se están efectuando aceleradamente. La investigación sobre el cambio tecnológico, que durante 2010 se ha hecho radicalmente realidad con el apagón analógico, me ha llevado a la necesidad de concluir en China, donde este cambio es aún más patente. Por todos estos motivos acabé en Pekín, en el Manga Art Studio (situado en la 318, una zona de la ciudad dedicada exclusivamente a estudios de artistas —de éxito, porque menudos cochazos que tienen—), una residencia para artistas que tiene como fin ayudar a la producción y difusión del arte español fuera de sus fronteras, concretamente, en el mercado chino actualmente en auge. La previsión es que con el material que recopile y produzca durante la estancia realizar una muestra el próximo año.

Conseguir el billete, más o menos económico, fue labor de persistencia. Y de repente me encontraba en un vuelo hacia la ignota China con bastante miedo y extenuado por haber tenido que medio pausar, malamente, varios proyectos en marcha. Había conseguido un buen asiento, 31H, aunque en los asientos centrales delante no tenía a nadie, y estaba en el pasillo. Y los otros dos vacíos, hasta que se sentó una madre. Como eran 11:30 horas de vuelo, y paso de ver pelis, estuve bastante rato observando la pared de delante (meditando) y descubrí dos agujeritos en la misma. Y «yo me preguntabaaaa» para que servirían, hasta que se sentó la madre. La madre y el bebé berreón. Los agujeritos son para insertar una cuna y depositar los niños, casi recién nacidos, que sus padres llevan de viaje. De esta guisa parecíamos la sagrada familia con madre y niño chino, hubo gente que me preguntó si era mío (cuando la madre desaparecía) a lo que yo ponía cara de horror sin mediar palabra. Varios sudokus, y capítulos del libro que me había regalado mi hermana Sara, después aparecieron unos vídeos de areobic sentado, para desentumecer músculos y evitar coágulos (y supongo que demandas). Tras esos amenos clips con fondo de lo que se debería visitar en Pekín un vídeo sobre contagios y propagación de enfermedades advirtiendo que si estás malo no pasas. Me comenzaron a entrar sudores sólo de pensar que por ellos mismos igual no pasaba los escanners térmicos, al tiempo que se me aceleraban los latidos pensando en una cuarentena en el aeropuerto de Pekín. Síntomas que se disolvieron al pasar la aduana.

Todo normal hasta que llego a un hall enorme del aeropuerto y me encuentro a las cinco de la mañana solo, Judas o se había retrasado o había fallado alguna comunicación de cuando llegaba. Finalmente apareció, taxi y al M A Studio. Cuando llegamos Aitor se estaba preparando para viajar a Shanghái y me dio dos consejos: «no te preocupes de que hora es en España, sigue el horario de aquí» y «el jet-lag se te pasa siguiendo las comidas con el horario de destino». Poco tiempo para conocernos y desapareció, a las nueve de la mañana me entró el sueño. Los días siguientes los pasé adaptándome al espacio y escuchando los ruidos nocturnos del silencio en el estudio. De vez en cuando me sacaba Judas, la mayor parte del tiempo lo pasaba leyendo, pensando y escribiendo sobre el (santo) poder analógico. El primer día salí con Judas para ver como funcionaban los transportes, dar mis datos en la policía, comprar un móvil, cambiar dinero, comer en un coreano y comprar en el Carrefour. El segundo de visitas, entre ellas un mercado típico. Y el tercero, a cenar a su casa unas riquísimas empanadillas que había cocinado Vivián. Allí me dio un poco de bajón por el mono que venía arrastrando:¡¡¡Tres días sin facebook!!! Aproveché para enviar un mensaje, casi de auxilio: «Carlos TMori Desde China (Pekín) con amor en casa de Judas-Z, disfrutando de unas maravillosas fetoempanadillas de carne y gambas y con mono de Facebook (que desde mi ordenata no se pilla). Hasta el 25 S que vuelvo a Spain…».

Ese mono y la postal prometida a Visi, además de los múltiples mails que escribí el día cuatro, me llevaron a montar esta serie de post: “Desde China con amor”…