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Desde China con amor #14

In Desde China con amor on 22 de septiembre de 2010 at 02:55

De nuevo a reposar, tras la segunda noche en Sanlitun. Esta mañana se han acercado madre y hermana al outlet Scitech. Hemos quedado, cómo no, en la zona española: tienda de Adolfo Domínguez. Mi hermana ha enloquecido buscando ropa para su chico mientras que mi madre y yo fisgábamos. Lo que me parecía interesante o no tenían la talla o el precio salía parecido al español. Por cierto, ayer estuvieron metidas todo el día en el Mercado de la Perla (y mañana van al de la Seda). Éste debía ser como un Corte Inglés a lo bestia. Olga se pasó la mitad del tiempo regateando, iba con la teoría de pedir 7 veces menos para dejarlo en 5 pero a medida que avanzaba se daba cuenta de que podía comprar a 10 veces menos del precio que le decían (y, aún así, dice que siempre se ha sentido timada). Eso sí, en cada compra tenía que pasar por todo un rito de regateo. Que si tanto, que si cuanto, que no que me voy, que espera, que vuelvo, que no que me vuelvo a ir, que me persigues y me lo dejas al precio que decía, que entonces de acuerdo, te lo compro. En un día se ha hecho el máster y ahora es una verdadera experta. Aunque la tangaron, un pendrive de 120Gb cuando lo probó en el hotel sólo tenía 8mb. Así que, ni corta ni perezosa, se ha ido esta mañana a cantarle las cuarenta a la dependienta y no ha conseguido el pen que quería pero se ha llevado unos altavoces para el ipod.

El caso es que, tras recorrer Scitech nos hemos ido a comer el pato laqueado. Llegamos a restaurante y estaban chapando (al parecer, como es de lujo, cierran a las 14h) así que nos hemos ido al de al lado. De menor categoría (comparativamente hablando) hemos comido muy bien, a pesar de que no tenían tenedores para mi madre y el camarero iba sin camiseta. A mi madre de los menús que ha probado aquí es de los que más le han gustado. Como estábamos cerca del M A Studio las he traido para que lo viesen, tomasen un café (aquí sólo se encuentra en Starbucks, y es horroroso), de paso se llevasen un par de lienzos (de 1800 x 42,5 cm. cada uno) para descargarme la maleta y mi hermana me ha vendado la rodilla (mucho mejor que cuando yo me lo hago). Por cierto, me ha comprado una crema, de Tigre Blanco, que al parecer es muy buena para los dolores musculares.

Durante la comida me contaron su odisea para conseguir billetes en el tren. Tras un día en el mercado de la Perla se acercaron hasta la estación central a comprar los billetes de tren a Xi’an, Xi’an – Shanghái y regreso Shanghái – Pekín. La estación llena a rebosar de chinos, dos plantas y la de abajo atendía a extranjeros. Bueno, no exactamente, sólo una ventanilla de las taquillas de abajo hablaba en inglés, así que había una cola impresionante. Ya sólo en esa zona habría mil, según los cálculos de mi madre. Al fin llegaron a la taquillera, al parecer una seto, y no había billetes (el 23 comienzan la fiestas nacionales del solsticio y toda China se está preparando para ir a visitar a sus familiares). El 24 querían salir, en tren nocturno, mi hermana insistiendo con la taquillera, pasándola papelitos con combinaciones por la rendija del cristal. Finalmente aparecen dos asientos juntos en el nocturno Pekín – Xi’an, y al menos no eran de clase “asiento de madera”. Pero nada de Xian a Shanghái. Aunque si que consiguieron la vuelta del 30 de Shanghái a Pekín. Conclusión, de Xi’an a Shanghái en avión. Más tarde hicimos los cálculos y entre el vuelo Madrid – Dubai – Pekín (que tras mucho probar en la web consiguió a 744 euros cada una)  y los tres viajes internos, sin estancias y demás gastos les salía a cada una por 1000 euros.

Mientras, durante la mañana del martes, Javi ha ido a hacerse unas tomitas en vídeo aprovechando que, aunque toda la noche y la mañana había estado lloviendo, hacia el mediodía ha despejado. Acaba de llegar y me comenta que se ha pasado por Haidian a comprar y ha estado grabando de nuevo mostradores de material electrónico. Como su proyecto trata de la comida se ha metido en un garito para grabar al tiempo que comía. El restaurante consistía en mostradores largos con gente enfrentada y bastante cerca, mucha gente y mucha actividad, tomados con el gran angular, la situación perfecta. El caso es que el camarero sólo hablaba chino aunque la carta si que estaba en inglés. Ha señalado unos langostinos y el otro le señalaba el otro lado de la carta. Éste que si sólo los langostinos y que no quería nada más, el camarero, cada vez más nervioso marcándole el otro lado. Al final, el camarero ha interrumpido la comida de una chinita guapísima que hablaba inglés, y ya le ha traducido a Javi que lo que le quería decir el otro es que le regalan el acompañamiento, que si arroz, fideos, noodels u otras cosas… Le traen mogollón de vegetales junto a una cazuela con agua hirviendo y los langostinos que no llegan. Bueno, pues comienza a comer que si unos nabitos, que si zanahoria y ve que la gente de alrededor se está descojonando de él. Sigue comiendo y se ríen aún más, finalmente ha llegado uno y le ha explicado que los vegetales se van metiendo en la cazuela y cuando piensas que están en su punto los sacas y comes, al igual que las carnes o los langostinos, en su caso. Claro que, con todo este lío, se le pasó grabar a la gente comiendo.

Noche de pelis experimentales y otras artes del vídeo, empanado se fue Javi a la cama aunque hacía un frío del carajo. Hoy por la mañana, miércoles, día de la festividad de otoño, hace un sol impresionante y el cielo despejado. Dandan nos ha enviado un mensaje felicitando el día, Javi se ha ido a grabar un mercado de comidas, mi hermana y madre están viendo la Gran Muralla China acopladas a una excursión de holandeses que salía de su hotel (momento master-card: entrada a la Muralla 180 ¥, subida en funicular 8o ¥) mientras que yo estoy en el estudio dándome la crema del Tigre Blanco sobre la rodilla, escribiendo este post y en breve pillaré el 944 para dar una vuelta por ¡¡¡el primer anillo!!!, a ver el jolgorio. Esta tarde tenemos previsto ir al 798 Art District, para ver que se cuece en el sitio de las artes actuales más famoso de Pekín.

Desde China con amor #12

In Desde China con amor on 20 de septiembre de 2010 at 09:39

Sábado, como comenté en el anterior post llegó mi familia pero se hospedan al sur de la ciudad mientras que yo estoy en el nordeste, así que las dejé en el metro de camino a su hotel. Por cierto, como aquí está lloviendo a mares le había pedido a Belenzu que las diese un chubasquero para mí y me ha comprado uno superchulo que tiene hasta salida para cascos. ¡¡¡¡¡GRACIAS BELÉN!!!!! Bueno, a lo que íbamos, al parecer llegaron a la parada correcta enseguida, sin embargo yo tardé las dos horas de rigor en el 944. Cuando ya había cenado recibo una llamada, que acababan de entrar en la habitación. Resulta que se patearon varias calles alrededor del hotel, e incluso delante del hotel, preguntando por el mismo y nadie entendía inglés, Hasta que entraron a uno de lujo y la recepcionista, que las atendió/entendió, les comentó que estaban al lado. El problema, que el rótulo estaba escrito sólo en ideogramas y ninguna otra referencia. Mientras, con Javi, nos vimos “Canícula” que junto a “Import/Export”, el día anterior, y “Canino” el pobre está medio deprimido. Aunque “Canino” le encantó. Aún me quedan un par de pelis de “Austriacos enfermos” que me grabó Chema…

Durante la mañana del domingo, Javi se quedó hecho polvo en el estudio mientras que yo me fui a hacer turisteo con la familia. El plan: Tiananmen y la Ciudad Prohibida. Cómo ya iba tarde, con el plus de los desplazamientos (3 horas) éstas ya estaban dentro de la ciudad y yo salí del metro por la parada oeste (la plaza tiene a cada lado una parada de metro y tarda un rato en llegar de una a otra, la principal, por así decirlo, es la este). El caso es que a la salida no veía ni plaza ni ciudad y comencé a caminar por una calle llena de casitas de piedra, preguntaba por Tiananmen y me decían que más adelante. El caso es que después de un rato me encuentro con la Ciudad Prohibida entrada oeste, o sea, a mitad de palacio. Estaba perdido. Pregunté al vigilante y me dijo que Tiananmen estaba al principio de la ciudad y que iba en sentido contrario, vuelta para atrás recorriendo el muro exterior del palacio. Caminata, aunque bonito día y bonitas vistas, lo que debía ser el foso ahora es un estanque enorme con gente en barcas, tipo el Retiro. Pensaba que estaba a la entrada, pero era la entrada de palacio, no de la ciudad. Caminata. Muchísima gente y la mayor parte, como me había comentado Javi, chinos. Vi que comían un polo enorme en forma de plátano y dije, ¿porqué no?. Resulta que eran rajas de melón pinchadas en un palo, rico y fresco el  melón (naranja por dentro). Habíamos quedado delante de la foto de Mao (que es como quedar debajo del reloj de la plaza de Salamanca) aunque la foto de Mao es enorme y hay varios guardias y terreno no accesible delante. Cuando hablé con ellas ya estaban saliendo del palacio, aparecieron a los cuarenta minutos de recorrer patios y patios de la ciudad. Mientras estuve mirando la plaza, si, grande ¿y?. Una explanada enorme que no me decía nada, al igual que lo de ver el palacio, puff. Creo que lo del turismo no es para mí, me gusta ver gente no proezas de la historia que se contemplan mejor en cualquier canal de televisión o revista especializada (ya podéis rasgaros las vestiduras). Me gusta ver las calles y lo que pasa en ellas…

Las llevé hasta el mercado de antigüedades (Mercado de Antigüedades Panjiayuan) en el que estuve con Javi el pasado domingo. Tres zonas, libros viejos, cerámicas viejas, y esculturas para el jardín (supongo que viejas). A tiro hecho, a por unos carteles super chulos de la revolución. El domingo pasado pillé uno, me lo cobraban a 5 ¥ quise regatear y fue imposible (después Judas me confirmó que lo había comprado barato). Por probar, en lugar de preguntar al mismo pregunté al de varios puestos más allá bien los que decía nuevos (cuatricromías de la misma época con fotos de Mao) a 40 ¥ y los viejos (de la misma época pero en serigrafía de dos/tres tintas) a 60. le dije que ni hablar, me presenta la calculadora y que escriba lo que quiero darle: 3 ¥. Se puso echo un basilisco y no se que chinadas me dijo, le mandé a tomar por saco y fuí donde el otro día. Lo mismo, ¿a cuanto?, a 5 ¥, ¿4?, no 5. Ok, ¿y 10?. La vendedora se queda extrañada hasta que la cogí diez carteles, aliviada me pone en la calculadora 40 ¥. Cuando me encuentro con ma & sis, que se habían ido directas a la zona de porcelanas, estaban en pleno regateo feroz. Mi hermana es una hacha para eso. Le manda a la mierda y más adelante viene el tipo que vale, que lo deja al precio que ella quería. En estas me pregunta: «¿Para que te vienes a China a comprar carteles de Calsberg?». No había pillado la coña de cuando me preguntó si estaba mirando carteles de Mao y le dije que no que de Calsberg… La siguiente compra, una tetera, mi madre empieza a señalar teteras, y los chinos/as de los puestos se comienzan a excitar: tetera, tetera. El caso es que según comparábamos dos o tres regateando el precio comenzó a llegar una marabunta de chinos con teteras a ponérnoslas delante, a decirnos los precios, a ponernos calculadoras. Rodeados como si fuese un enjambre de zombies con teteras de la mano. Te escapabas del círculo te dabas la vuelta y veías a más chinos con teteras y calculadoras diciendo «Halo, halo». Mi hermana, ya agobiada dio un berrido y se calmaron. Pero en cuanto tocó una de las teteras para comprarla comenzaron todos a gritar y venir más con más… Cuando conseguimos salir de la zona estaban cargadas de teteras envueltas en papel de periódico. Aún así, cuando nos íbamos del rastro nos seguían dos o tres personas ofreciéndonos teteras. Agotados nos fuimos al metro y nos separamos donde las líneas se bifurcan. Cinco de la tarde, metro y bus 944 petado hasta las trancas, llegué reventado al estudio a las 20h. Al entrar me estaba esperando Javi y me dice: «Qué, ¿nos vamos a la inauguración de Judas?».

Desde China con amor #8

In Desde China con amor, Poder Analógico on 14 de septiembre de 2010 at 11:54

Cojo(nudo) de nuevo. Ayer, tras patear bastante tiempo, me comenzó a a doler la rodilla y me acorde que durante la “noche loca” (ver DCca#6) al sentarme en la barra de la disco Mix me dí contra el fondo (estos chinos y sus piernas cortas…). El caso es que teníamos compras puntuales y visita obligada: ver un megacentro tecnológico y el basurero electrónico de Pekín. Judas nos hizo de cicerone again. Nos llevó hasta la zona de Haidian, mogollón de megastores entre ellos un par de edificios dedicados al mercadeo electrónico. Y mercadeo en el más puro sentido, desde lejos podría parecer un mercado con sus puestos de legumbres, carnes y pescados pero te acercas y ves chips, cámaras y pantallas. Tras recorrer (con la cámara en marcha, en un travelling horizontal constante) y regatear varios pasillos buscando una tarjeta SDXC de 64Gb para la cámara de vídeo acabamos en un stand de Panasonic/Canon donde tenían precisamente mi cámara. No existe apenas diferencia de precio en las marcas (50 euros menos aquí), aún así me compré la tarjeta. Un numerito, cuando la encontramos saqué inmediatamente la cartera y Judas me paró —¿Pero qué haces? Espera— me dijo. Y de 1.700 ¥ que me pedían lo consiguió bajar a 1.500. Me preguntó la dependienta si tenía una batería de repuesto —Cielos, pues no—. Judas se lo curró y de 270 a 220. Y ya, como compraba dos cosas (y Javi 10 cintas HDV que le salía justo a la mitad que en España) conseguimos que tarjeta y batería me saliesen por 1.600 ¥ (todo aprox. 188 €) mientras que en España sólo esa tarjeta (la mismita) son ¡¡¡¡410 euros!!!!. Nos enganchamos a las compras y Javi se pilló por 300 ¥ un trípode super guapo y super práctico aún mejor que su Manfroto.

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Desde China con amor #7

In Desde China con amor on 12 de septiembre de 2010 at 09:46

Tras un día de relax Judas me trajo esta mañana a Javier Romero, a las 05:00. Para romper con el jet-lag no ha dormido (y anda por aquí dando tumbos como un zombie —en este estado podría llevarle a la discoteca Mix, se integraría perfectamente en la pista de baile—). El caso es que Judas se traía de nuevo a sus galeristas para definir las piezas de exposición y hemos decidido hacer algo de turismo y nos hemos ido hasta un mercado de antigüedades. Primero bus, el 944. Por cierto, sistema de buses. Tiene que haber muchos ya que he visto hasta el número 968 y supongo que sigue, ¿os imagináis una ciudad española con casi mil autobuses?, podrías ir a por el pan en bus… Entras y tienes que pasar una tarjeta electrónica por un aparato (puedes no sacarla de la cartera que también pita). Los 944 son anchos pero habitualmente no caben las piernas entre los asientos, hay poca distancia entre ellos y tienes que ponerlas en el pasillo; al principio pensaba ¡guau! que piernas tan largas tengo, como voy de crecido, pero a la media hora es un coñazo. Hemos tardado casi cuarenta minutos hasta la parada de metro. Una vez que llegas a tu destino tienes que pasar la misma tarjeta por el aparato de la salida, de este modo sólo pagas la distancia exacta que has recorrido. Si la tarjeta la tienes descargada (como le ha pasado a Javi a la vuelta) pagas al cobrador, que suele ser chica y el conductor chico. Y es muy barato en torno a los 2 o 3 ¥ (entre 0,24 y 0,48 euros).

El metro muy sencillito, si sabes a donde ir, todos los nombres están en ideogramas y en nuestro alfabeto (son raros pero sólo es fijarse). Y llegamos a la zona, con un recorte de papel donde estaba escrito en mandarín el lugar hemos ido preguntando a la gente en la calle, eso sí, diciendo previamente quing (por favor), nosotros siempre muy educaditos, y señalábamos la frase de la dirección (de todos modos Judas nos ha ido monitorizando con el móvil que nos entregó según llegamos). Antes de llegar al mercado de antigüedades nos metimos en otro pensando que era éste, uno de alimentación y ropa, vaya barullo, vaya frutas y vegetales con formas extrañas, vaya, cuanta gente. Javi estaba desfallecido, así que entramos en un restaurante de cadena china con todos los nombres en ideogramas que había que pagar a la entrada así que señalamos a lo que comía la gente de alrededor que si una sopa y unas bolitas rellenas de carne. Cuando lo recogimos la sopa era negra (o morada muy oscura) y sosa, cogí de la zona de las especias algo para salarla. Yo echaba y echaba sal hasta y eso no cogía sabor, hasta que la probé y era azúcar, en fin. Recuperados llegamos al Mercado de Antigüedades Panjiayuan (Pan Jia Yuan Jiu Huo Shi Chang) donde había una zona de libros, con muchos de color rojo, fotos antiguas y posters revolucionarios, por otro lado piedras, joyas y objetos esculpidos y más allá esculturas para jardín, muchos budas hasta uno de casi cuatro metros de altura (como ya he dicho, para el jardín). Muy bonito pero media vuelta porque Javi se me quedaba dormido, parada en el mercado de comidas ara que tomase  unos planitos con la cámara aunque ya estaban recogiendo, a la una de la tarde. Parada en un banco de la calle, porque veía que se me caia redondo de calor y cansancio y vuelta a metro y bus. Aunque cogimos una variante del 944 que no iba hasta el estudio, cuando me di cuenta bajamos y ya pillamos un taxi hasta acá.

Poco más, que éste aún intenta mantenerse despierto (y son las 17:39), no se si lo logrará. Y ya está pergeñando un vídeo de animación…

Palabras del día:

Por favor: quing
Lavabo: ce suo
Disculpe: dui buqi

Desde China con amor #1

In Desde China con amor on 2 de septiembre de 2010 at 16:41

Después de responder a diversos mails hoy me he ido con Judas por los barrios: estoy viviendo en el quinto anillo (más exactamente en el 318 International Art Village, Shun Bai Road), he llegado hasta el cuarto y esta tarde hemos estado en el sexto (realmente no se si me he metido en la peli del señor de los idem o qué), donde le hacen los muñecos hinchables. Está preparando uno de un calamar gigante, de 7 metros, con un Judas-Z entre sus tentáculos.

Lo cierto es que ésto está lleno de chinos, quien lo iba a decir, pero no de los de fumar ;)

Ahora, solito y pensando en vuesas mercedes, me estoy bebiendo unas cervezas larguísimas de 600ml: Yanjing Beer (que son como meao frío)

Esta tarde estuvimos en un mercado, como el del Rabal antiguo en el que lo que más flipa son los olores, intensos y muy raros. El pescao super fresco, de hecho te lo sacan de la pecera vivo y te lo arreglan allí (no he querido ver la zona de los perros para comer). Pero ya había comprado para comer en el Carrefour (lo que es la globalización).

Bueno, sensaçaos de primeros días y pérdidas en el bus. Al final llegué a casa/estudio lleno de mosquitos, apenas pude dormir. Ayer con unos ronchones del copón pero hoy me he encontrado con nuestro amigo Raid que los va a dejar bien muertos… espero.

PD: Por cierto, el gobierno no me deja entrar ni a Facebook, ni a Youtube, ni a los blogs Blogspot, ni Blog.com.es… Leer el resto de esta entrada »