Cojo(nudo) de nuevo. Ayer, tras patear bastante tiempo, me comenzó a a doler la rodilla y me acorde que durante la “noche loca” (ver DCca#6) al sentarme en la barra de la disco Mix me dí contra el fondo (estos chinos y sus piernas cortas…). El caso es que teníamos compras puntuales y visita obligada: ver un megacentro tecnológico y el basurero electrónico de Pekín. Judas nos hizo de cicerone again. Nos llevó hasta la zona de Haidian, mogollón de megastores entre ellos un par de edificios dedicados al mercadeo electrónico. Y mercadeo en el más puro sentido, desde lejos podría parecer un mercado con sus puestos de legumbres, carnes y pescados pero te acercas y ves chips, cámaras y pantallas. Tras recorrer (con la cámara en marcha, en un travelling horizontal constante) y regatear varios pasillos buscando una tarjeta SDXC de 64Gb para la cámara de vídeo acabamos en un stand de Panasonic/Canon donde tenían precisamente mi cámara. No existe apenas diferencia de precio en las marcas (50 euros menos aquí), aún así me compré la tarjeta. Un numerito, cuando la encontramos saqué inmediatamente la cartera y Judas me paró —¿Pero qué haces? Espera— me dijo. Y de 1.700 ¥ que me pedían lo consiguió bajar a 1.500. Me preguntó la dependienta si tenía una batería de repuesto —Cielos, pues no—. Judas se lo curró y de 270 a 220. Y ya, como compraba dos cosas (y Javi 10 cintas HDV que le salía justo a la mitad que en España) conseguimos que tarjeta y batería me saliesen por 1.600 ¥ (todo aprox. 188 €) mientras que en España sólo esa tarjeta (la mismita) son ¡¡¡¡410 euros!!!!. Nos enganchamos a las compras y Javi se pilló por 300 ¥ un trípode super guapo y super práctico aún mejor que su Manfroto.
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Desde China con amor #8
In Desde China con amor, Poder Analógico on 14 de septiembre de 2010 at 11:54Desde China con amor #6
In Desde China con amor on 11 de septiembre de 2010 at 04:23No se por donde empezar… Noche loca (bueno, según mis compañeros de farra, de las más flojas, pero ya me diréis). El caso es que desde mi solitaria meditación en el estudio no me apetecía salir. Por tercera vez en esta semana el bueno de Aitor me preguntó que si quería ir de marcha con él, con el plus de que era su última noche (salió el viernes en el vuelo de las 23h. para España). Accedí. Habíamos quedado con Carallo (si como leéis, Carallo, todo un personaje: un gallego de madre, padre puertorriqueño, con nacionalidad EEUU/Spain y que da clases en BBAA. de Valencia y, desde hace tres años, cada vez que tiene unos días de vacaciones, se viene a Pekín a vivir la vitta) y con su chica, Che Lín (la principal de las 11 novias de Carallo).
Como el bus que nos lleva la ciudad, el 944, no iba a la zona de Sanlitun (o Xisanlitun) nos fuimos andando hasta una zona transitada para pillar un taxi. Los taxis normales pasaban de nosotros, no paraban o paraban y se largaban antes de llegar nosotros ¿?. Así que fuimos a por un taxi pirata, que suelen ser más caros que los oficiales, nos preguntó que cuanto —50¥—, ok a la primera, ¡¡cáspitas, teníamos que haber dicho una cifra más baja y regatear!!. De ese modo llegamos a la zona de Sanlitun, que es la de las embajadas pero, a su vez, se ha generado allí la zona de marcha internacional: mucho pijo, mucho moderno y mucho guiri. Como Carallo, Che Lín y una amiga estaban cenando (según nos contaron después, se pimplaron 13 platos en un restaurante) nosotros nos pillamos unas pinchos, como los morunos pero sin cerdo. Puedes comerlos de cualquier cosa: víscera de pollo, de criadillas de cordero, de berenjena, de alitas de pollo, mazorcas de maíz, etc. En la calle te lo preparan in situ sobre un brasero. Una vuelta por la zona, con supertienda Mac abierta por la noche, todas las marcas de lujo y ropa, etc. Aitor me presento al corresponsal de El Periódico de Cataluña, Adrián Foncillas, y caña en un bar llamado “Salud”, o sea, con “estilo español”, para continuar en un bar “mejicano” donde habíamos quedado con la pareja. Varias cervezas Yanjing y yo tenía aún hambre, así que pedí un burrito. Me trajeron un mojito (que no retiré de la mesa). Finalmente llegó el burrito que parecía que habían metido al burro dentro de lo grande que era, menos mal que me ayudó Aitor. Recenados seguimos con margaritas, de vez en cuando Aitor nos invitaba a más pinchos de alitas de pollo y la botellita de pacharán chino que se trajo Carallo… Al rato aparecieron dos americanos, vaya dos, de unos 25 años uno parecía de ascendencia galesa y el otro, según él, italoamericano (se notaba por el entrecejo aunque llevaba el pelo de punta teñido de rubio). Ah!!! se autopresentaron como neoyorquinos, pufff!!! qué impresentables. Bueno, el galés en el fondo era majo pero el italoamericanooo, guau, parecía que se iba a comer el mundo, que poses que cosas decía, yo flipaba, parecía Carlito’s el guays interpretado por Al Pacino (o quería parecerse). Sacó Carallo su Leica digital para hacer unas fotos y el italo vacilando de que tenía una Lumix, nos decojonamos todos de él. Aún más, Carallo se puso a hablarle en italiano y éste no se coscaba de nada. Una vez que se sintieron elegantemente humillados se fueron (después nos enteramos que Che Lín les había phoneado para que viniesen y reirnos un rato). La Che Lín es una tía supermaja, hiperactiva y muy divertida, estuvimos unas cuantas horas vacilándonos unos a otros y partiéndonos de risa con ella y Carallo. Al final se quedó dormida. Por cierto, te encuentras chinos dormidos por cualquier parte y a cualquier hora. ¿? En la acera, por ejemplo, mientras hay un grupo en cuclillas jugando a las cartas… Leer el resto de esta entrada »
Desde China con amor #SOS!!!
In Desde China con amor on 6 de septiembre de 2010 at 12:28Dos días sin salir del estudio preparando las imágenes para, si me da tiempo, pintar. Por eso de Pekín no tengo mucho que contar. ¡¡Ah sí!! ¡¡¡Que los mosquitos chinos la han tomado conmigo y las moscas se descojonan en mi cara!!! Parece un cónclave…
Pero sí os voy a comentar de algo que me traje de España, y nuevecita. Nada sexual, ni ninguna enfermedad (por cierto que miedo en el aeropuerto de llegada —ya había publirreportajes en el avión— con los controles de enfermedad. Tienen unos escaners térmicos, mogollón de cámaras y puestos de control para detectar si algún viajero porta alguna enfermedad. Por ejemplo, aquí está penado con cárcel el contagiar a una prostituta con sífilis. Y yo que con el contraste del frío que pasé en el avión al calor húmedo del aeropuerto, aunque eran las 05 am. había comenzado a sudar… Menos mal que debía ser muy pronto y todavía no había nadie en los controles. Por cierto, a la policía que me miró el pasaporte la dije “Nin hao” y ella me contestó “Hola”, ¿inversión idiomática?).
Pues eso, antes de venirme a Pekín compré en el Corte Inglés una cámara, una pequeñita FullHD de Panasonic que graba fenomenal… Hasta aquí todo bien, pero la he ido a conectar por primera vez al ordenata para descargarme los vídeos y cual es mi sorpresa que mi iMovieHD no reconoce los archivos, cojo el CD que viene y resulta que el software “HD Writer 2.0” ¡¡¡es sólo para PC!!!, miro el manual de la cámara que sólo viene en PDF y la cámara ¡¡¡es sólo para PC!!! He estado buscando por internet y no viene nada para MAC, ¿alguien puede que sepa cómo ayudarme? el modelo de la cámara es una Panasonic HDC-TM60.
¡¡Qué agobio!!
Y, además, la música que estaba sonando era un directo de Coil, ni más ni menos…
Desde China con amor #0: la precuela
In Desde China con amor, Poder Analógico on 1 de septiembre de 2010 at 13:37Es asombroso como se puede manejar la dimensión tiempo en un blog. Simplemente editas la fecha y ya estás en el primer día de septiembre de 2010. Debido a que esta serie de post comenzaron in media res el día cuatro de septiembre (verdadero cumpleaños de Menchina, no el que pone en Facebook ;)) me gustaría contar cómo llegué a Pekín y que pasó durante los primeros días. Aunque no es nada importante.
Todo comenzó cuando… ¡Ah, si! Hace bastantes meses que estaba viendo las becas para artistas de la AECID (Ministerio de Asuntos Exteriores) llamadas SIC (Subvenciones para la internacionalización de la cultura española) y cuyo propósito era ayudarnos a permanecer una temporada fuera de nuestras fronteras realizando un proyecto personal. En ese momento apareció por el chat Judas para ver cómo andaba e intercambiar cotilleos. Entonces se me encendió la luz, coincidía con que llevaba una temporada intentando concluir mi proyecto “Poder Analógico” iniciado en 2000 y sumé 1+1+1, igual a 3. La posibilidad de financiación para realizar las últimas piezas en China, uno de los lugares del mundo donde supuestamente se estaba dando el mayor vuelco tecnológico. Y no me equivocaba. El caso es que ya llevaba enviados doce versiones del proyecto a otras tantas convocatorias y me dije, «ésta es la última». Judas me preparó una carta de admisión en su residencia para españolitos del arte en Pekín y lo envié. El caso es que tuve suerte y me concedieron la ayuda.
El proyecto a desarrollar en Pekín se llama: “Poder analógico” y trata de profundizar en una de las líneas que he seguido en mi trabajo relacionando vídeo y pintura. Su fin último consiste en la expansión de lo pictórico hacia otros soportes y, sobre todo, intentar resolver la contradicción que existe entre relato y abstracción pictórica. Básicamente consiste en la búsqueda de un método particular que me sirva para integrar narración en la producción de arte contemporáneo a través de distintos soportes, como el vídeo, la instalación, el dibujo, la narración secuencial, etc. Particularmente “Poder analógico” explora la idea de la crisis/revolución tecnológica que se está sufriendo en la actualidad. Un trabajo de artes visuales para el que necesitaba salir fuera de España y observar el proceso desde otro punto de vista, desde otras identidades y diversidades culturales. Necesitaba una residencia en algún espacio de creación del mundo donde fuese palpable este cambio sociocultural. China resultaba ideal, tras un cambio radical en sus políticas que con la asunción del consumismo de la mano de las tecnologías se ha convertido, en muy pocos años, de ser un país anclado en la mitad del siglo XX a ser el más evolucionado del XXI. Su nueva revolución cultural, que a los españoles nos han llevado 40 años, se están efectuando aceleradamente. La investigación sobre el cambio tecnológico, que durante 2010 se ha hecho radicalmente realidad con el apagón analógico, me ha llevado a la necesidad de concluir en China, donde este cambio es aún más patente. Por todos estos motivos acabé en Pekín, en el Manga Art Studio (situado en la 318, una zona de la ciudad dedicada exclusivamente a estudios de artistas —de éxito, porque menudos cochazos que tienen—), una residencia para artistas que tiene como fin ayudar a la producción y difusión del arte español fuera de sus fronteras, concretamente, en el mercado chino actualmente en auge. La previsión es que con el material que recopile y produzca durante la estancia realizar una muestra el próximo año.
Conseguir el billete, más o menos económico, fue labor de persistencia. Y de repente me encontraba en un vuelo hacia la ignota China con bastante miedo y extenuado por haber tenido que medio pausar, malamente, varios proyectos en marcha. Había conseguido un buen asiento, 31H, aunque en los asientos centrales delante no tenía a nadie, y estaba en el pasillo. Y los otros dos vacíos, hasta que se sentó una madre. Como eran 11:30 horas de vuelo, y paso de ver pelis, estuve bastante rato observando la pared de delante (meditando) y descubrí dos agujeritos en la misma. Y «yo me preguntabaaaa» para que servirían, hasta que se sentó la madre. La madre y el bebé berreón. Los agujeritos son para insertar una cuna y depositar los niños, casi recién nacidos, que sus padres llevan de viaje. De esta guisa parecíamos la sagrada familia con madre y niño chino, hubo gente que me preguntó si era mío (cuando la madre desaparecía) a lo que yo ponía cara de horror sin mediar palabra. Varios sudokus, y capítulos del libro que me había regalado mi hermana Sara, después aparecieron unos vídeos de areobic sentado, para desentumecer músculos y evitar coágulos (y supongo que demandas). Tras esos amenos clips con fondo de lo que se debería visitar en Pekín un vídeo sobre contagios y propagación de enfermedades advirtiendo que si estás malo no pasas. Me comenzaron a entrar sudores sólo de pensar que por ellos mismos igual no pasaba los escanners térmicos, al tiempo que se me aceleraban los latidos pensando en una cuarentena en el aeropuerto de Pekín. Síntomas que se disolvieron al pasar la aduana.
Todo normal hasta que llego a un hall enorme del aeropuerto y me encuentro a las cinco de la mañana solo, Judas o se había retrasado o había fallado alguna comunicación de cuando llegaba. Finalmente apareció, taxi y al M A Studio. Cuando llegamos Aitor se estaba preparando para viajar a Shanghái y me dio dos consejos: «no te preocupes de que hora es en España, sigue el horario de aquí» y «el jet-lag se te pasa siguiendo las comidas con el horario de destino». Poco tiempo para conocernos y desapareció, a las nueve de la mañana me entró el sueño. Los días siguientes los pasé adaptándome al espacio y escuchando los ruidos nocturnos del silencio en el estudio. De vez en cuando me sacaba Judas, la mayor parte del tiempo lo pasaba leyendo, pensando y escribiendo sobre el (santo) poder analógico. El primer día salí con Judas para ver como funcionaban los transportes, dar mis datos en la policía, comprar un móvil, cambiar dinero, comer en un coreano y comprar en el Carrefour. El segundo de visitas, entre ellas un mercado típico. Y el tercero, a cenar a su casa unas riquísimas empanadillas que había cocinado Vivián. Allí me dio un poco de bajón por el mono que venía arrastrando:¡¡¡Tres días sin facebook!!! Aproveché para enviar un mensaje, casi de auxilio: «Carlos TMori Desde China (Pekín) con amor en casa de Judas-Z, disfrutando de unas maravillosas fetoempanadillas de carne y gambas y con mono de Facebook (que desde mi ordenata no se pilla). Hasta el 25 S que vuelvo a Spain…».
Ese mono y la postal prometida a Visi, además de los múltiples mails que escribí el día cuatro, me llevaron a montar esta serie de post: “Desde China con amor”…
