Huy, mal fairo, el post número 13 (a ver que tal sale). Nos quedamos en que si iba a la inauguración de la colectiva en la que estaba Judas, “Get It Loder 2010: SHARISM“. Pues sí. No me pude resistir al encanto de Javi y me fui con él hasta Sanlitun (la zona de copas de las embajadas, donde sucedió la famosa noche loca). Claro que él, que se había levantado hecho polvo, había pasado todo el día en el estudio y cuando se iba a poner a ver una peli apareció Dandan. Al parecer, estuvieron todo el día relajadamente de charleta, incluso le hizo unas empanadillas con cosas muy picaditas dentro para comer (y lechuga salteada con ajo en aceite de cacahuete). Como me dejaron un par de empanadillas he podido ir descubriendo cachitos de pimiento, de salchicha, de seta, maiz y otros indescriptibles. El caso es que el chaval, como un pincel y más suave que una rosa, llevaba una hora esperándome. La inauguración era a las 19:30h y llegué a las 20h al estudio, en lo que me recuperé eran las 20:30. A esas horas y esa zona sólo podíamos trasladarnos con un taxi pirata. Cerca de la entrada, al lado del super del barrio hay varios, mientras, delante de la farmacias (que está al lado del super), como todas las noches, las parejas bailaban al son de versiones chinas de música pop occidental. Es algo raro, se hace un corrillo y se ponen a bailar, veinte mirando y de dos a cinco parejas dándole al dancing agarrao, en la calle sin luces y con un radiocasete. Hay uno, que parece el profesor y les corrige ¿?
Bueno, al del taxi le decimos Sanlitun y nos dice que entremos, ni negociación ni ná. Extrañados, ya de camino, llamamos a Judas. Nos dice que le teníamos que haber llamado antes, se lo pasamos al conductor, negocian y de un viaje que habitualmente son 60 ¥ nos iba a cobrar 80 y sólo le pudo bajar a 75. Vaya par de pardillos. Nos deja en la zona y en el edificio Soho era la muestra. Dos pisos de espacios como tiendecitas con cristalera (superfashion), cada una con un número y un artista distinto. Ya no se si estoy de vuelta o qué, pero no me llamó la atención nada (la mayor parte de las obras me parecían ya vistas hace mucho tiempo) y eran como 200. Un especie de Arco, más cómodo de ver, y con unas chinas modernas guapísimas (lo único que tiene de bueno hoy en día el mundo el arte). Llegamos a las 21:00 y cerraban a las 22:00, la mitad del tiempo lo pasamos buscando un servicio para Javi, hasta que nos encontró Judas. Su obra estaba en un espacio mayor junto a otros artistas pero él era el protagonista con su calamar gigante (el que habíamos ido a encargar uno de los primeros días de mi estancia). Precioso e impresionante (ver fotos abajo). Cuando dejamos a Judas para pillar las copas que regalaba Absolut ya estaban recogiendo y no pudimos beber nada. Seguimos visitando la muestra. Javi no hacía más que decir «¡¡¡una steadycam y con una cámara de la leche!!!». «¡¡¡Una cabeza caliente… guauuu!!!», y yo mirándoles los pelos a los modernos para ver si eran flamígeros, resulta que es un tipo de grúa que se utiliza en televisión. Sólo una pieza me pareció chula: un círculo de metal con multitud de altavoces en línea en el interior del mismo (mediría unos cuatro metros) de modo que cuando estabas en medio había unas células y modificabas el sonido, así que me puse a jugar y la gente se pensaba que era el artista haciendo una demo ;). Terminó el sarao y nos fuimos a comer algo a Sanlitun.
Nos metimos por unas callejuelas hasta un restaurante… chino (cómo no) y nos sentamos en la terraza, hacía buenísimo. La carta debía de tener sesenta páginas con fotos de los platos, mareados pedimos una carne con acelgas, un arroz blanco y cerdo agridulce, ah!!! y unas pillo pinda. Las dos parejas de chinos de la otra mesa se estaban poniendo a vivir (o a morir) no hacían más que sacarles platos, los terminaban y dejaban en el suelo. No me explico cómo narices pueden estar tan delgados después de lo que comen. Salió el jefe, que si el cerdo agridulce no le quedaba y si lo cambiábamos por otra cosa. Ok, costillas agridulces. Estaba todo de muerte, la salsa agridulce ni punto de comparación con la española, la carne asada con acelgas impresionante. ¡¡¡Guau!!! Pero qué bien se come aquí. Sólo eso y ya estábamos más que cenados, mientras que las dos parejas de chinos seguían comiendo.


