Desde Xibanya con amor

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Finalmente, tanto Javi como el que suscribe, cogimos el avión de vuelta a España (Xibanya en chino), no sin antes hacernos una foto de los dos en la bicicarrito con Dandan de fondo (para cumplir con las peticiones). A las 21:40 nos dejaba el taxi en la terminal 3 y hasta las 23:00 no conseguimos los billetes, todo el rato esperando en la cola. Nuestro proyecto de tomar unas cuantas pillo pinda antes de coger el avión se fue al traste, ya que a esa hora habían cerrado todos los bares del aeropuerto. Las medidas de seguridad y cacheo habituales en las aduanas, lo que nos permitió admirar los uniformes de seguridad de la aduaneras pekinesas (un uniforme paramilitar negro con SECURITY en la espalda, pena de no haber podido hacer foto), pasar por el duty free de rigor (a esas horas sólo uno abierto lleno de alemanes comprando alcohol y bombones) e ingresar en nuestro vuelo para descubrir que nos tocaba en asientos centrales. Javi tuvo la deferencia de ceder el asiento de pasillo al cojo y durante todo el viaje fue encastrado entre dos, un monitor y los bamboleos del tipo de delante  (es lo que tiene la clase económica). Cena (ver foto abajo) a las 01:00, hora China, y desayuno, con algo parecido a lo que habíamos cenado, a las 05:00 hora española. Algo más de 12:30 horas de vuelo. Finalmente desembarcamos a las 07:00 en la T1 de Barajas. Taxi compartido y despedida somnolienta de Javi.

El taxi me dejó en la nueva casa de Belenzu, a la que tuve que despertar para que me abriese e hiciese las diversas gestiones de bajar el ascensor. Resulta que los del primero, segundo y mitad del tercero no pagaron su instalación (nosotros vivimos en el cuarto) y éste sube si le metes la llave o si cuando estás dentro llaman desde arriba. No tenía nada de sueño, aunque Belén sí, pero comencé a sacar cosas de la maleta, entre ellas una magnífica tetera que conseguí en el mercado de Panjiayuan… y hemos estado revisando los carteles que he traído, a lo que Belenzu ha dicho, «¡¡¡En mi casa no se cuelgan posters de genocidas!!!». Me pregunta por mi estancia en tierras lejanas y la empiezo a contar, me paraba y decía «eso ya lo he leído en el blog», seguía y volvía a pararme «ye eso también», finalmente no sabía que contar. Como mi pierna seguía mal decidimos venir a Salamanca (ya que yo estoy inscrito en el Sacyl).

Agotador viaje de dos horas y media en tren (lo mismo que tarda el Ave Madrid – Barcelona) y a urgencias. Sorprendentemente sólo han sido dos horas. Entro en consulta y me pregunta la doctora que que me ha pasado, y le cuento lo que ya sabéis, que si hace diez días me di un golpe, que si estaba fuera… y me pregunta (como queriendo decir que porqué no había ido a urgencias antes) «¿y donde estabas?», «en Pekín» respondí. Ya no volvió a decir nada. Cuando ya me comienza a revisar la pierna resulta que allí donde tocaba, estiraba y demás no me dolía, creo que se pensaba que me lo estaba inventando, así que la señalé el punto de dolor, con tanta fuerza que al poner mi dedo me salió un grito y pudo constatar que no me lo inventaba. Por cierto, esperando a que me hiciesen la radiografía ha venido una chica con un motero que se había fastidiado un pié (ha salido escayolado) y me ha saludado amigablemente. Como mi cerebro se resetea cada poco tiempo yo no tenía ni idea de quien era, y eso que su cara me resultaba familiar, me pregunta «¿qué tal?» y respondo «bien, por aquíii», procure evitar más contacto y, sobre todo, la típica pregunta de «Oye, tu cara me suena. ¿Nos conocemos de algo?». Automáticamente pensé, si sabe quien soy pensará que soy un imbécil porque se notó que no tenía ni idea de quien era ella y, además, responder en urgencias esperando a que te hagan una radiografía «bien» y «por aquíii» como si pasase casualmente… Bueno, el caso es que tengo “tendinitis post traumática”. Receta: Ibuprofeno 600 y rodillera.

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Tras un mes en China hemos llamado al chino para cenar (ni punto de comparación), hemos comenzado a ver la serie inglesa “The Thick Of It”, que fue la que generó la peli “In The Loop”, buenísima. Trata de los líos ministeriales ingleses (que supongo similares a los españoles) en los que las distintas medidas políticas se improvisan en función de la opinión pública, o más bien, de lo que dicen los gate keepers de los medios. Comedia de situaciones rodada a modo de documental con un montaje frenético y una enorme cantidad de tacos y blasfemias de las que no pensaba que poseía la lengua británica. Sólo veinte minutos por capítulo pero muy densos. Altamente recomendable.

Con el jet-lag a las 06 ya tenía el ojo abierto y he podido revisar Facebook.¡¡¡Guau!!! No era consciente de que este blog tuviese tanto seguimiento. Como FB está capado en China, te aparece la pantalla de «error, no se ha podido cargar esta página», sólo podía ver las estadísticas de entradas en WordPress (que ya eran bastantes, dos días ha llegado a 131 visitas) y los comentarios que se hacían en el propio blog. Pero resulta que en FB, un mundo aparte, había más comentarios. MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODAS/OS POR VUESTRAS PALABRAS. Seguimos en Facebook hasta el próximo viaje (si queréis más post subvencionadme una residencia en otro país) ;)

PD.: Me llega mensaje de mi hermana Olga, que la han robado en Xi’an: metida de mano en bolsillo, sin que ella se diese cuenta, y la han sacado la cartera con documentación y 150 euros más el traductor de bolsillo (gran putada). Finalmente tampoco China es tan segura como nos pareció ver.

Últimas palabras chinas:

Desearía: Wo yao
Platos no muy picantes: Bu yao tai la
Cuanto cuesta?: Deu shao quian
Aeropuerto: Fei ji chang
España: Xibanya

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Desde China con amor #15

Último post desde China, a las 00:05 de esta noche Javi y yo tomaremos el avión que nos llevará al otro lado del planeta, hacia Xibanya. A las 21:00 viene un taxi a recogernos para ir al aeropuerto, cenaremos por allí. Pero, ¿qué ha pasado durante estos dos días sin escribir?

Miércoles 22, fiesta nacional en China. El solsticio de otoño, coincidiendo con la luna llena. Esta fiesta se celebra en familia y hay supermaratón de actuaciones en la tele (al modo del especial Año Nuevo en España). Nos despertamos con mensaje de Dandan felicitándonos el día. Un día en el que el sol brillaba tras una noche de mucho frío y tres días previos lloviendo a mares (la conspiparanoia de Judas es que el gobierno es quien ha preparado estos días lluviosos para que destacase aún más el calor del día festivo). Dandan se acercó a vernos, como Javi se había ido a rematar sus grabaciones de mercados y zonas donde preparan comida al aire libre (incluso pinchos de escorpiones, orugas y demás animalejos), estuvo en el estudio enseñándome a hacer empanadillas chinas, y no me quedaron nada mal.

Por la tarde vinieron Vivián y Judas para preparar los cuadros que recogería la galería. Una exposición en un hotel junto a otros dos artistas no chinos. Hasta las 00:00 no llegó el camión para recoger la obra, mientras estuvieron por aquí Danadan y sus amiguitos. Trajo a una amiguita nueva que al presentarmela la fui a dar los dos besos de rigor y se me quedó de piedra, asustadísima (aquí no debe ser costumbre). Las enseñé mis vídeos mientras “no sabe no contesta” y el supergay hablaban con Vivián y Judas. Al fin aparecieron los galeristas, en un momento hicieron la elección y los machacas recogieron los cuadros de Judas. Al final vino más gente e hicimos una proyección de  mis trabajos en vídeo. Después nos pusimos Javi y yo con la corrección del guión de un cómic que ha escrito para Lete (lo siento Manuel, pero se avecinan cambios para mejor).

Jueves, el día definitivo para completar mi proyecto: grabar el centro de reciclaje de materiales electrónicos de Pekín. Ya habíamos ido a uno que resultó que estaba desmontado y era un barrio de tallares que customizaban motos. Navegando por webs chinas pude descubrir el nuevo, que está al otro lado de Pekín. Judas investigó los enlaces en bus para llegar al lugar. Así que sobre las 10 de la mañana pillamos el 944 hacia casa de Judas, a las 11 llegábamos allí para inmediatamente coger otro autobús que nos dejase en una parada intermedia. Tardamos en llegar a la intermedia dos horas y media así que en lugar de coger el bus definitivo nos metimos a comer en un restaurante. En la mesa que nos asignaron aún permanecían los restos de los comensales anteriores y tardaron un buen rato en recogerlos. El menú que eligió Juas consistía en pato laqueado (que aún Javi no había probado), tacos de carne de cerdo cocidos, con bien de grasaca (el plato preferido de Mao), una torre (de unos cuarenta centímetros de alta) de patatas muy finas, como hilos, fritas  y unas setas negras en ensalada (cuya textura recordaba a la oreja de cerdo o cordero), ah!! y pillo pindas para todos. Una vez petados cogimos el bus 518 hacia el vertedero. Era la última parada de treinta. Llegamos sobre las cuatro, descubrimos enseguida el depósito de reciclajes, no sólo de electrónica sino que tenían naves enormes dedicadas al plástico, al cartón… pero al de elecrónica no sabíamos como acceder. Al final preguntó Judas al vigilante y resulta que el personal de esa nave habían tomado vacaciones, por las fiestas de otoño, y estaba cerrada hasta el lunes. ¡¡¡¡PLOFFF!!!! Mi gozo en un pozo. Consiguió Judas convencerlo de que nos abriese para echar un vistazo. Vistazo en el que no me dejaron grabar ni hacer fotos, porque no estaban los encargados, y ni siquiera encendieron las luces (de tapadillo grabé algo pero hasta que no lo capture y arregle no se que puede salir de ahí). Penúltimo día y el proyecto a medias. Desilusionados nos llevó Judas a tomar una caña al barrio fashion de los chinos que, por ser fiesta, estaba petado.

Un barrio de casitas bajas, de piedra gris, llamado Nanluoguxiang. Reconstruido al modo de las construcciones antiguas, consiste en una calle “peatonal” (esto es siempre relativo, pasaban bicis, coches, furgonetas, incluso Hell Angels chinos) donde hay tiendas de todo para el turisteo y sobre todo bares y puestos de comida. Aquí, al fin, encontré la postal para Visi (que no se si llegará pues, según me comentó Judas, de las cuarenta que envió Isabel Herguera sólo llegaron 10) y otra de repuesto por si finalmente no consigue atravesar las fronteras. Unas cervezas con Judas que se fue para seguir currando en la multitud de proyectos que tiene abiertos, nosotros continuamos viendo gente desde la ventana del bar Salud. Cuando anocheció nos metimos en un restaurante de la calle, elegimos el menú por fotos y, como no, uno de los platos tenía más guindillas rojas que carne (una comida perfecta para limpiar poros). Como no sabemos cómo son las cantidades pedimos más de lo normal y volvimos a petarnos, cuando miramos la hora eran las 19:30 (cómo aquí anochece a las 18:30 no nos habíamos dado cuenta). Aproveché para grabar a gente comiendo, para el vídeo que está preparando Javi. Copazo en una terraza ático con buenas vistas de la noche en Pekín y sus iluminaciones (además del lunón que había en el cielo). Javi siguió por Sanlitun, yo al estudio a descansar la pierna, que me dolía horrores.

Por cierto, hablé con Olga y ella junto a mi madre ya iban en el tren hacia Xi’an. Estaban flipadas, nuevecito todo y les había tocado un compartimento para ellas dos solas con dos camas en litera, cuarto de baño, armario y una tele en cada cama. Llegaron bien y ahora se están dando la paliza a caminar. Les ha tocado lluvia, se tienen un trancazo… resfriadas y con los pies encharcados. Han visto los soldados de terracota y, al parecer, aún les falta mucho por escavar. Han tenido suerte con el hotel de cuatro estrellas pero no con el tiempo, mañana mucha más lluvia y nieblas. Después van para Shanghái y en el mismo día 30 que vuelven a Pekín toman el avión para España (trayendo los regalos míos que no me entran en la maleta).

Hoy recogida del estudio y preparar maletas. Por cierto, aquí va foto de myself como pidió el niño subliminal.

Desde China con amor #14

De nuevo a reposar, tras la segunda noche en Sanlitun. Esta mañana se han acercado madre y hermana al outlet Scitech. Hemos quedado, cómo no, en la zona española: tienda de Adolfo Domínguez. Mi hermana ha enloquecido buscando ropa para su chico mientras que mi madre y yo fisgábamos. Lo que me parecía interesante o no tenían la talla o el precio salía parecido al español. Por cierto, ayer estuvieron metidas todo el día en el Mercado de la Perla (y mañana van al de la Seda). Éste debía ser como un Corte Inglés a lo bestia. Olga se pasó la mitad del tiempo regateando, iba con la teoría de pedir 7 veces menos para dejarlo en 5 pero a medida que avanzaba se daba cuenta de que podía comprar a 10 veces menos del precio que le decían (y, aún así, dice que siempre se ha sentido timada). Eso sí, en cada compra tenía que pasar por todo un rito de regateo. Que si tanto, que si cuanto, que no que me voy, que espera, que vuelvo, que no que me vuelvo a ir, que me persigues y me lo dejas al precio que decía, que entonces de acuerdo, te lo compro. En un día se ha hecho el máster y ahora es una verdadera experta. Aunque la tangaron, un pendrive de 120Gb cuando lo probó en el hotel sólo tenía 8mb. Así que, ni corta ni perezosa, se ha ido esta mañana a cantarle las cuarenta a la dependienta y no ha conseguido el pen que quería pero se ha llevado unos altavoces para el ipod.

El caso es que, tras recorrer Scitech nos hemos ido a comer el pato laqueado. Llegamos a restaurante y estaban chapando (al parecer, como es de lujo, cierran a las 14h) así que nos hemos ido al de al lado. De menor categoría (comparativamente hablando) hemos comido muy bien, a pesar de que no tenían tenedores para mi madre y el camarero iba sin camiseta. A mi madre de los menús que ha probado aquí es de los que más le han gustado. Como estábamos cerca del M A Studio las he traido para que lo viesen, tomasen un café (aquí sólo se encuentra en Starbucks, y es horroroso), de paso se llevasen un par de lienzos (de 1800 x 42,5 cm. cada uno) para descargarme la maleta y mi hermana me ha vendado la rodilla (mucho mejor que cuando yo me lo hago). Por cierto, me ha comprado una crema, de Tigre Blanco, que al parecer es muy buena para los dolores musculares.

Durante la comida me contaron su odisea para conseguir billetes en el tren. Tras un día en el mercado de la Perla se acercaron hasta la estación central a comprar los billetes de tren a Xi’an, Xi’an – Shanghái y regreso Shanghái – Pekín. La estación llena a rebosar de chinos, dos plantas y la de abajo atendía a extranjeros. Bueno, no exactamente, sólo una ventanilla de las taquillas de abajo hablaba en inglés, así que había una cola impresionante. Ya sólo en esa zona habría mil, según los cálculos de mi madre. Al fin llegaron a la taquillera, al parecer una seto, y no había billetes (el 23 comienzan la fiestas nacionales del solsticio y toda China se está preparando para ir a visitar a sus familiares). El 24 querían salir, en tren nocturno, mi hermana insistiendo con la taquillera, pasándola papelitos con combinaciones por la rendija del cristal. Finalmente aparecen dos asientos juntos en el nocturno Pekín – Xi’an, y al menos no eran de clase “asiento de madera”. Pero nada de Xian a Shanghái. Aunque si que consiguieron la vuelta del 30 de Shanghái a Pekín. Conclusión, de Xi’an a Shanghái en avión. Más tarde hicimos los cálculos y entre el vuelo Madrid – Dubai – Pekín (que tras mucho probar en la web consiguió a 744 euros cada una)  y los tres viajes internos, sin estancias y demás gastos les salía a cada una por 1000 euros.

Mientras, durante la mañana del martes, Javi ha ido a hacerse unas tomitas en vídeo aprovechando que, aunque toda la noche y la mañana había estado lloviendo, hacia el mediodía ha despejado. Acaba de llegar y me comenta que se ha pasado por Haidian a comprar y ha estado grabando de nuevo mostradores de material electrónico. Como su proyecto trata de la comida se ha metido en un garito para grabar al tiempo que comía. El restaurante consistía en mostradores largos con gente enfrentada y bastante cerca, mucha gente y mucha actividad, tomados con el gran angular, la situación perfecta. El caso es que el camarero sólo hablaba chino aunque la carta si que estaba en inglés. Ha señalado unos langostinos y el otro le señalaba el otro lado de la carta. Éste que si sólo los langostinos y que no quería nada más, el camarero, cada vez más nervioso marcándole el otro lado. Al final, el camarero ha interrumpido la comida de una chinita guapísima que hablaba inglés, y ya le ha traducido a Javi que lo que le quería decir el otro es que le regalan el acompañamiento, que si arroz, fideos, noodels u otras cosas… Le traen mogollón de vegetales junto a una cazuela con agua hirviendo y los langostinos que no llegan. Bueno, pues comienza a comer que si unos nabitos, que si zanahoria y ve que la gente de alrededor se está descojonando de él. Sigue comiendo y se ríen aún más, finalmente ha llegado uno y le ha explicado que los vegetales se van metiendo en la cazuela y cuando piensas que están en su punto los sacas y comes, al igual que las carnes o los langostinos, en su caso. Claro que, con todo este lío, se le pasó grabar a la gente comiendo.

Noche de pelis experimentales y otras artes del vídeo, empanado se fue Javi a la cama aunque hacía un frío del carajo. Hoy por la mañana, miércoles, día de la festividad de otoño, hace un sol impresionante y el cielo despejado. Dandan nos ha enviado un mensaje felicitando el día, Javi se ha ido a grabar un mercado de comidas, mi hermana y madre están viendo la Gran Muralla China acopladas a una excursión de holandeses que salía de su hotel (momento master-card: entrada a la Muralla 180 ¥, subida en funicular 8o ¥) mientras que yo estoy en el estudio dándome la crema del Tigre Blanco sobre la rodilla, escribiendo este post y en breve pillaré el 944 para dar una vuelta por ¡¡¡el primer anillo!!!, a ver el jolgorio. Esta tarde tenemos previsto ir al 798 Art District, para ver que se cuece en el sitio de las artes actuales más famoso de Pekín.

Desde China con amor #13

Huy, mal fairo, el post número 13 (a ver que tal sale). Nos quedamos en que si iba a la inauguración de la colectiva en la que estaba Judas, “Get It Loder 2010: SHARISM“. Pues sí. No me pude resistir al encanto de Javi y me fui con él hasta Sanlitun (la zona de copas de las embajadas, donde sucedió la famosa noche loca). Claro que él, que se había levantado hecho polvo, había pasado todo el día en el estudio y cuando se iba a poner a ver una peli apareció Dandan. Al parecer, estuvieron todo el día relajadamente de charleta, incluso le hizo unas empanadillas con cosas muy picaditas dentro para comer (y lechuga salteada con ajo en aceite de cacahuete). Como me dejaron un par de empanadillas he podido ir descubriendo cachitos de pimiento, de salchicha, de seta, maiz y otros indescriptibles. El caso es que el chaval, como un pincel y más suave que una rosa, llevaba una hora esperándome. La inauguración era a las 19:30h y llegué a las 20h al estudio, en lo que me recuperé eran las 20:30. A esas horas y esa zona sólo podíamos trasladarnos con un taxi pirata. Cerca de la entrada, al lado del super del barrio hay varios, mientras, delante de la farmacias (que está al lado del super), como todas las noches, las parejas bailaban al son de versiones chinas de música pop occidental. Es algo raro, se hace un corrillo y se ponen a bailar, veinte mirando y de dos a cinco parejas dándole al dancing agarrao, en la calle sin luces y con un radiocasete. Hay uno, que parece el profesor y les corrige ¿?

bailongos en la farmacia

Bueno, al del taxi le decimos Sanlitun y nos dice que entremos, ni negociación ni ná. Extrañados, ya de camino, llamamos a Judas. Nos dice que le teníamos que haber llamado antes, se lo pasamos al conductor, negocian y de un viaje que habitualmente son 60 ¥ nos iba a cobrar 80 y sólo le pudo bajar a 75. Vaya par de pardillos. Nos deja en la zona y en el edificio Soho era la muestra. Dos pisos de espacios como tiendecitas con cristalera (superfashion), cada una con un número y un artista distinto. Ya no se si estoy de vuelta o qué, pero no me llamó la atención nada (la mayor parte de las obras me parecían ya vistas hace mucho tiempo) y eran como 200. Un especie de Arco, más cómodo de ver, y con unas chinas modernas guapísimas (lo único que tiene de bueno hoy en día el mundo el arte). Llegamos a las 21:00 y cerraban a las 22:00, la mitad del tiempo lo pasamos buscando un servicio para Javi, hasta que nos encontró Judas. Su obra estaba en un espacio mayor junto a otros artistas pero él era el protagonista con su calamar gigante (el que habíamos ido a encargar uno de los primeros días de mi estancia). Precioso e impresionante (ver fotos abajo). Cuando dejamos a Judas para pillar las copas que regalaba Absolut ya estaban recogiendo y no pudimos beber nada. Seguimos visitando la muestra. Javi no hacía más que decir «¡¡¡una steadycam y con una cámara de la leche!!!». «¡¡¡Una cabeza caliente… guauuu!!!», y yo mirándoles los pelos a los modernos para ver si eran flamígeros, resulta que es un tipo de grúa que se utiliza en televisión. Sólo una pieza me pareció chula: un círculo de metal con multitud de altavoces en línea en el interior del mismo (mediría unos cuatro metros) de modo que cuando estabas en medio había unas células y modificabas el sonido, así que me puse a jugar y la gente se pensaba que era el artista haciendo una demo ;). Terminó el sarao y nos fuimos a comer algo a Sanlitun.

Nos metimos por unas callejuelas hasta un restaurante… chino (cómo no) y nos sentamos en la terraza, hacía buenísimo. La carta debía de tener sesenta páginas con fotos de los platos, mareados pedimos una carne con acelgas, un arroz blanco y cerdo agridulce, ah!!! y unas pillo pinda. Las dos parejas de chinos de la otra mesa se estaban poniendo a vivir (o a morir) no hacían más que sacarles platos, los terminaban y dejaban en el suelo. No me explico cómo narices pueden estar tan delgados después de lo que comen. Salió el jefe, que si el cerdo agridulce no le quedaba y si lo cambiábamos por otra cosa. Ok, costillas agridulces. Estaba todo de muerte, la salsa agridulce ni punto de comparación con la española, la carne asada con acelgas impresionante. ¡¡¡Guau!!! Pero qué bien se come aquí. Sólo eso y ya estábamos más que cenados, mientras que las dos parejas de chinos seguían comiendo.

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Desde China con amor #12

Sábado, como comenté en el anterior post llegó mi familia pero se hospedan al sur de la ciudad mientras que yo estoy en el nordeste, así que las dejé en el metro de camino a su hotel. Por cierto, como aquí está lloviendo a mares le había pedido a Belenzu que las diese un chubasquero para mí y me ha comprado uno superchulo que tiene hasta salida para cascos. ¡¡¡¡¡GRACIAS BELÉN!!!!! Bueno, a lo que íbamos, al parecer llegaron a la parada correcta enseguida, sin embargo yo tardé las dos horas de rigor en el 944. Cuando ya había cenado recibo una llamada, que acababan de entrar en la habitación. Resulta que se patearon varias calles alrededor del hotel, e incluso delante del hotel, preguntando por el mismo y nadie entendía inglés, Hasta que entraron a uno de lujo y la recepcionista, que las atendió/entendió, les comentó que estaban al lado. El problema, que el rótulo estaba escrito sólo en ideogramas y ninguna otra referencia. Mientras, con Javi, nos vimos “Canícula” que junto a “Import/Export”, el día anterior, y “Canino” el pobre está medio deprimido. Aunque “Canino” le encantó. Aún me quedan un par de pelis de “Austriacos enfermos” que me grabó Chema…

Durante la mañana del domingo, Javi se quedó hecho polvo en el estudio mientras que yo me fui a hacer turisteo con la familia. El plan: Tiananmen y la Ciudad Prohibida. Cómo ya iba tarde, con el plus de los desplazamientos (3 horas) éstas ya estaban dentro de la ciudad y yo salí del metro por la parada oeste (la plaza tiene a cada lado una parada de metro y tarda un rato en llegar de una a otra, la principal, por así decirlo, es la este). El caso es que a la salida no veía ni plaza ni ciudad y comencé a caminar por una calle llena de casitas de piedra, preguntaba por Tiananmen y me decían que más adelante. El caso es que después de un rato me encuentro con la Ciudad Prohibida entrada oeste, o sea, a mitad de palacio. Estaba perdido. Pregunté al vigilante y me dijo que Tiananmen estaba al principio de la ciudad y que iba en sentido contrario, vuelta para atrás recorriendo el muro exterior del palacio. Caminata, aunque bonito día y bonitas vistas, lo que debía ser el foso ahora es un estanque enorme con gente en barcas, tipo el Retiro. Pensaba que estaba a la entrada, pero era la entrada de palacio, no de la ciudad. Caminata. Muchísima gente y la mayor parte, como me había comentado Javi, chinos. Vi que comían un polo enorme en forma de plátano y dije, ¿porqué no?. Resulta que eran rajas de melón pinchadas en un palo, rico y fresco el  melón (naranja por dentro). Habíamos quedado delante de la foto de Mao (que es como quedar debajo del reloj de la plaza de Salamanca) aunque la foto de Mao es enorme y hay varios guardias y terreno no accesible delante. Cuando hablé con ellas ya estaban saliendo del palacio, aparecieron a los cuarenta minutos de recorrer patios y patios de la ciudad. Mientras estuve mirando la plaza, si, grande ¿y?. Una explanada enorme que no me decía nada, al igual que lo de ver el palacio, puff. Creo que lo del turismo no es para mí, me gusta ver gente no proezas de la historia que se contemplan mejor en cualquier canal de televisión o revista especializada (ya podéis rasgaros las vestiduras). Me gusta ver las calles y lo que pasa en ellas…

Las llevé hasta el mercado de antigüedades (Mercado de Antigüedades Panjiayuan) en el que estuve con Javi el pasado domingo. Tres zonas, libros viejos, cerámicas viejas, y esculturas para el jardín (supongo que viejas). A tiro hecho, a por unos carteles super chulos de la revolución. El domingo pasado pillé uno, me lo cobraban a 5 ¥ quise regatear y fue imposible (después Judas me confirmó que lo había comprado barato). Por probar, en lugar de preguntar al mismo pregunté al de varios puestos más allá bien los que decía nuevos (cuatricromías de la misma época con fotos de Mao) a 40 ¥ y los viejos (de la misma época pero en serigrafía de dos/tres tintas) a 60. le dije que ni hablar, me presenta la calculadora y que escriba lo que quiero darle: 3 ¥. Se puso echo un basilisco y no se que chinadas me dijo, le mandé a tomar por saco y fuí donde el otro día. Lo mismo, ¿a cuanto?, a 5 ¥, ¿4?, no 5. Ok, ¿y 10?. La vendedora se queda extrañada hasta que la cogí diez carteles, aliviada me pone en la calculadora 40 ¥. Cuando me encuentro con ma & sis, que se habían ido directas a la zona de porcelanas, estaban en pleno regateo feroz. Mi hermana es una hacha para eso. Le manda a la mierda y más adelante viene el tipo que vale, que lo deja al precio que ella quería. En estas me pregunta: «¿Para que te vienes a China a comprar carteles de Calsberg?». No había pillado la coña de cuando me preguntó si estaba mirando carteles de Mao y le dije que no que de Calsberg… La siguiente compra, una tetera, mi madre empieza a señalar teteras, y los chinos/as de los puestos se comienzan a excitar: tetera, tetera. El caso es que según comparábamos dos o tres regateando el precio comenzó a llegar una marabunta de chinos con teteras a ponérnoslas delante, a decirnos los precios, a ponernos calculadoras. Rodeados como si fuese un enjambre de zombies con teteras de la mano. Te escapabas del círculo te dabas la vuelta y veías a más chinos con teteras y calculadoras diciendo «Halo, halo». Mi hermana, ya agobiada dio un berrido y se calmaron. Pero en cuanto tocó una de las teteras para comprarla comenzaron todos a gritar y venir más con más… Cuando conseguimos salir de la zona estaban cargadas de teteras envueltas en papel de periódico. Aún así, cuando nos íbamos del rastro nos seguían dos o tres personas ofreciéndonos teteras. Agotados nos fuimos al metro y nos separamos donde las líneas se bifurcan. Cinco de la tarde, metro y bus 944 petado hasta las trancas, llegué reventado al estudio a las 20h. Al entrar me estaba esperando Javi y me dice: «Qué, ¿nos vamos a la inauguración de Judas?».

Desde China con amor #11

El viernes llegamos reventados, Javi con el cojo Mantecas. Paliza de grabación en el edificio de mercadeo tecnológico de Haidian. Tras un eterno viaje en bus, afortunadamente es la misma línea, la 944, que nos lleva desde el M A Studio hasta el hospital de Haidian, pero tarda dos horas en llegar, con conducción temeraria (no sólo de los que van alrededor, sino también de los propios buseros) y desconexiones de motor en los semáforos (para no consumir o no contaminar, supongo) llegamos a la plaza. La grabación era sencilla, atacar paralelamente, comenzando de lados opuestos, la multitud de mostradores que venden aparatos, y cuando digo multitud me quedo corto, aquello era infinito. Treinta minutos hasta que hicimos una planta, y sólo con una ya estábamos reventados. Ningún problema para grabar, aunque Javi decía que nos miraban mal yo, como sólo miraba a la pantallita de la cámara, no me enteraba. La segunda planta, la que grabamos, estaba dedicada a móviles y complementos de éstos. La superior a chips y placas, ya estábamos molidos, en esto que me entra un chino diciéndome no se qué de televisión, yo le preguntaba (en mi magnífico inglés) —¿pero es que no se puede grabar?— y el tío en su inglés chinorris (que tampoco se les entiende) seguía dándome la brasa señalando la cámara, un pelín agresivo, al final intuí que me quería llevar a un apartado para venderme más cámaras así que le respondí que «please, ¿toilette?» (me estaba meando como una perra). El tío puso cara de poker, no codificaba la respuesta… y yo «toilette, toilette». Al final junté dos dedos me los puse en el paquete e hice el típico sonido de «chisssssss», con esas ya me entendió y señaló donde estaban los servicios. Poco después ya estaba más relajadito y tranquilo.

El resto sin contratiempos. Previamente habíamos ido a comer a los almacenes de Jackie Chan (que es como un héroe nacional, anuncia de todo). Si, tiene un enorme centro comercial con un paseo de la fama en plan Hollywood, con estrellas y manos de los actores chinos marcadas en ellas. Tras comer Javi quiso ver las tiendas de ropa. Mucha más variedad que en España en cuanto a moda de hombre. Allí o vas uniformado o estrafalario, aquí existe un término medio que está muy bien, «elegante pero informal» y asequible. Javi miraba mientras yo observaba como le entraban las dependientas, no compró nada pero «¡¡¡volverá!!!». Algunos nombres de tiendas interesantes “5 cm.” y “2%”  y, por supuesto, nos encontramos con (yo)Mango y la omnipresente H&M, en los grandes almacenes de al lado. Además topamos con una tienda que no teníamos ni idea de que existiese, su nombre “No Jodas”. Compras en Carrefour, a la salida era de noche  y todo parecía un árbol de Navidad. Los edificios modernos están perfilados con cable luminoso de todos los colores, y cuando digo todos los colores no digo cada cable de un color sino que alternativamente en el mismo cable iban saliendo distintos colores, mega kitch. De vuelta al estudio, al poblado de artistas 318 y nuestro vigilante guardián estaba sopa.

Javi, no jodas

Vigilante 318 #1

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Desde China con amor #10

Hoy encerradito en el M A Studio, no hay que forzar la rodilla… Mientras que Javi se ha ido hasta Jingshan Park a tomar unas panorámicas del skyline de la ciudad. Por aquí ningún acontecimiento en especial, salvo que he tenido otra visita de otra china, de esta si me acuerdo. De repente te dicen si pueden pasar y se meten hasta adentro. Se presentó como Shang Dan (Dandan para las amistades). Comenzó por preguntarme si la expo era mía, ya le conté, en mi magnífico inglés, que era de Judas. Acto seguido me enseña unas fotos suyas que llevaba “casualmente” en la mano (por cierto o aquí revelan muy mal —rosaditas— o eran antiguas) para contarme quien es quien y que hacen ¿? Eso sí, iba monísima, aunque a mi no me parecía tan mona resultaba simpática. Os preguntaréis, ¿quién se va a pasear con unas fotos en la mano a no ser que las hayas recogido en ese momento de la tienda de fotos? Bueno, pues yo también me lo preguntaba y se me olvidó preguntárselo. El caso es, por lo que entendí, que es ayudante de dos artistas un pintor, Quiu Xiao Fa, y una videoartista, Hu Xio Yuan, y debe trabajar en un estudio de los que están detrás del nuestro. Coincidió que según entró me estaba preparando un té y la invité a otro. Al final me pregunta que qué es lo que hago y coincidió que estaba sacando stills de mi vídeo Inestabilidad & Metamorfosis (2005) y se lo puse mientras recogía un poco la cocina. Lo cierto es que se quedó un poco asustada, me preguntó lo justo sobre el vídeo y se largó, no sin antes agradecerme el té con un par de genuflexiones. Ésto y que como la lavadora que tenemos es de carga superior he estado grabando un picado de todo el proceso (es ultra rápida, sólo 20 minutos).

El que si se ha dado una buena paseada ha sido Javi. Según me ha contado después, de skyline nada, había tanta bruma que sólo se veían los edificios más cercanos y luego blanco. (La verdad es que hay días super densos, como el de hoy. El cielo plomizo no es sólo por la contaminación, sino que el desierto del Gobi está relativamente cerca y llegan sus polvos, además se estaba incubando buen chaparrón.) Aunque, según comenta, los jardines del Jingshan Park son una pasada, está cerca de la plaza de Tiananmen y de La Ciudad Prohibida y se ha dado un paseo por allí. Ha flipado con que todo estaba petado de turistas, pero todos chinos, sólo ha visto una pareja de occidentales que parecían alemanes. A la Ciudad ni ha entrado por la cantidad de gente que había, pero a él le ha entrado una chinita monísima con gafas de pasta finas con la típica escusa de «Le invito a una exposición free». Digo típica porque en todas las guías te dicen: «Te entrarán invitándote a una exposición para que les compres dibujos a un precio elevado». Bueno pues Javi (¡¡¡que viene aquí sin leerse las guías!!!) ha caído. Me cuenta que le llevó por un montón de callejuelas y pasillos hasta un cuartito apartado de las zonas de tiendas. Al parecer le ha enseñado un montón de dibujos explicándole «puestos son caballos y los caballos significan buena suerte…», según ella muy baratos, 125 ¥. ¡¡¡Una barbaridad!!!, si comparas los precios que se mueven por estos lares (un polvo son 100 ¥). Afortunadamente no ha picado.

Cuando salió del embrollado era la hora de comer, así que se ha metido en el primer sitio que ha encontrado. Las dos de la tarde es muy tarde y no había nadie en el restaurante, pide la carta y todo en chino sin fotos. Menos mal que quedaba una cliente, ha utilizado el viejo truco del dedo y se ha comido una carne a la brasa con diversos vegetales riquísima (según dice). Eso sí para la pillo pinda le han entendido a la primera. Su único problema ha sido la vuelta, que el del taxi no era capaz de ver las letritas del plano en donde señalaba Javi la dirección, las final le ha dejado cerca de una boca de metro a una parada de donde tenía que coger el bus. Según lo ha cogido ha comenzado a diluviar y hasta ahora.

Por cierto, le he pedido que redactase este post, ya que yo había tenido menos experiencias interesantes que él. Aquí va: «Hoy tocaba cielo brumoso y un calor de lo más húmedo. Perfecto para ejercer de turista, lanzarse a la calle y llegar hasta el mismo centro del primer anillo, vamos, lo que viene a ser la plaza del pueblo; y qué plaza. No había forma de meterla en una foto. Así que hay va tan solo un cachito de muestra.»

Desde China con amor #8 y medio

Post medio corto. Bueno, con la pata chula no podíamos hacer mucho así que Javi me ha llevado en la bicicarrito hasta el outlet que hay al lado del estudio, Scitech. Un mundo aparte. Ufff!!! hay de todo: Tommy Hillfiger, Ck, Armani, Adolfo Domínguez… Ordenado por zonas la de deportes estaba completita: Kappa, Nike y otra tienda de Nike Golf (ni sabíamos que existía esa marca), Addidas, Puma, LeCoqSportif y muchas más (de cuya marca no me acuerdo). Es como un parque temático que recrea un pueblo anglófilo con los tejados de pizarra, las tiendas importantes están en el edificio que parece el ayuntamiento y el resto en casitas unidas por pasarelas en su segundo piso (no tienen más de dos plantas). Todo muy cuco, hasta había un par de sesiones fotográficas con modelos muy monas. Hemos comido allí, zona de muchas franquicias de la alimentación rápida pero todas chinas, con los menús escritos en chino, y por 64 ¥ (7,5 € los dos) nos hemos puesto a vivir. Se ve que el complejo no está orientado a los guiris sino a los chinos ricos. Para no ser menos nos hemos tomado un café cada uno en Starbucks (sin pastel y tan malo como siempre), que nos han salido por el mismo precio que toda la comida. ¡¡¡¡Éstos no bajan el precio ni en China!!!!

PD: Javi aún sigue dándole vueltas a qué me refiero con 8 y medio… ¡¡¡Huy!!! acaba de caer ;)

Desde China con amor #8

Cojo(nudo) de nuevo. Ayer, tras patear bastante tiempo, me comenzó a a doler la rodilla y me acorde que durante la “noche loca” (ver DCca#6) al sentarme en la barra de la disco Mix me dí contra el fondo (estos chinos y sus piernas cortas…). El caso es que teníamos compras puntuales y visita obligada: ver un megacentro tecnológico y el basurero electrónico de Pekín. Judas nos hizo de cicerone again. Nos llevó hasta la zona de Haidian, mogollón de megastores entre ellos un par de edificios dedicados al mercadeo electrónico. Y mercadeo en el más puro sentido, desde lejos podría parecer un mercado con sus puestos de legumbres, carnes y pescados pero te acercas y ves chips, cámaras y pantallas. Tras recorrer (con la cámara en marcha, en un travelling horizontal constante) y regatear varios pasillos buscando una tarjeta SDXC de 64Gb para la cámara de vídeo acabamos en un stand de Panasonic/Canon donde tenían precisamente mi cámara. No existe apenas diferencia de precio en las marcas (50 euros menos aquí), aún así me compré la tarjeta. Un numerito, cuando la encontramos saqué inmediatamente la cartera y Judas me paró —¿Pero qué haces? Espera— me dijo. Y de 1.700 ¥ que me pedían lo consiguió bajar a 1.500. Me preguntó la dependienta si tenía una batería de repuesto —Cielos, pues no—. Judas se lo curró y de 270 a 220. Y ya, como compraba dos cosas (y Javi 10 cintas HDV que le salía justo a la mitad que en España) conseguimos que tarjeta y batería me saliesen por 1.600 ¥ (todo aprox. 188 €) mientras que en España sólo esa tarjeta (la mismita) son ¡¡¡¡410 euros!!!!. Nos enganchamos a las compras y Javi se pilló por 300 ¥ un trípode super guapo y super práctico aún mejor que su Manfroto.

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Desde China con amor #7

Tras un día de relax Judas me trajo esta mañana a Javier Romero, a las 05:00. Para romper con el jet-lag no ha dormido (y anda por aquí dando tumbos como un zombie —en este estado podría llevarle a la discoteca Mix, se integraría perfectamente en la pista de baile—). El caso es que Judas se traía de nuevo a sus galeristas para definir las piezas de exposición y hemos decidido hacer algo de turismo y nos hemos ido hasta un mercado de antigüedades. Primero bus, el 944. Por cierto, sistema de buses. Tiene que haber muchos ya que he visto hasta el número 968 y supongo que sigue, ¿os imagináis una ciudad española con casi mil autobuses?, podrías ir a por el pan en bus… Entras y tienes que pasar una tarjeta electrónica por un aparato (puedes no sacarla de la cartera que también pita). Los 944 son anchos pero habitualmente no caben las piernas entre los asientos, hay poca distancia entre ellos y tienes que ponerlas en el pasillo; al principio pensaba ¡guau! que piernas tan largas tengo, como voy de crecido, pero a la media hora es un coñazo. Hemos tardado casi cuarenta minutos hasta la parada de metro. Una vez que llegas a tu destino tienes que pasar la misma tarjeta por el aparato de la salida, de este modo sólo pagas la distancia exacta que has recorrido. Si la tarjeta la tienes descargada (como le ha pasado a Javi a la vuelta) pagas al cobrador, que suele ser chica y el conductor chico. Y es muy barato en torno a los 2 o 3 ¥ (entre 0,24 y 0,48 euros).

El metro muy sencillito, si sabes a donde ir, todos los nombres están en ideogramas y en nuestro alfabeto (son raros pero sólo es fijarse). Y llegamos a la zona, con un recorte de papel donde estaba escrito en mandarín el lugar hemos ido preguntando a la gente en la calle, eso sí, diciendo previamente quing (por favor), nosotros siempre muy educaditos, y señalábamos la frase de la dirección (de todos modos Judas nos ha ido monitorizando con el móvil que nos entregó según llegamos). Antes de llegar al mercado de antigüedades nos metimos en otro pensando que era éste, uno de alimentación y ropa, vaya barullo, vaya frutas y vegetales con formas extrañas, vaya, cuanta gente. Javi estaba desfallecido, así que entramos en un restaurante de cadena china con todos los nombres en ideogramas que había que pagar a la entrada así que señalamos a lo que comía la gente de alrededor que si una sopa y unas bolitas rellenas de carne. Cuando lo recogimos la sopa era negra (o morada muy oscura) y sosa, cogí de la zona de las especias algo para salarla. Yo echaba y echaba sal hasta y eso no cogía sabor, hasta que la probé y era azúcar, en fin. Recuperados llegamos al Mercado de Antigüedades Panjiayuan (Pan Jia Yuan Jiu Huo Shi Chang) donde había una zona de libros, con muchos de color rojo, fotos antiguas y posters revolucionarios, por otro lado piedras, joyas y objetos esculpidos y más allá esculturas para jardín, muchos budas hasta uno de casi cuatro metros de altura (como ya he dicho, para el jardín). Muy bonito pero media vuelta porque Javi se me quedaba dormido, parada en el mercado de comidas ara que tomase  unos planitos con la cámara aunque ya estaban recogiendo, a la una de la tarde. Parada en un banco de la calle, porque veía que se me caia redondo de calor y cansancio y vuelta a metro y bus. Aunque cogimos una variante del 944 que no iba hasta el estudio, cuando me di cuenta bajamos y ya pillamos un taxi hasta acá.

Poco más, que éste aún intenta mantenerse despierto (y son las 17:39), no se si lo logrará. Y ya está pergeñando un vídeo de animación…

Palabras del día:

Por favor: quing
Lavabo: ce suo
Disculpe: dui buqi